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Elon Musk teniendo una primera cita es lo más parecido al infierno que se puede vivir, aparentemente

Es el meme del chico gritando a la chica en una discoteca

Elon Musk teniendo una primera cita es lo más parecido al infierno que se puede vivir, aparentemente
Randy Meeks

Randy Meeks

Elon Musk tiene pinta de ser una de esas personas que ve ‘Barbie’ y se queja de que él no es como Ken. Y, sin embargo, tiene toda la pinta de ser exactamente lo que parodia la película de Greta Gerwig. Y para muestra, un botón, porque el biógrafo del fundador de SpaceX ha hablado con su ex-mujer, Grimes, sobre su vida amorosa. El resultado es todo lo escalofriante que podáis imaginar.

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Te quiero y quiero musk

Walter Isaacson está preparando una biografía sobre Elon y ha publicado en Twitter un adelanto sobre cómo fueron sus dos primeras citas, que sorprendentemente llevaron a la consumación y, finalmente, al nacimiento de X Æ A-XII y Exa Dark Sideræl. No, no son dos asteroides, sino sus hijas, que en el 2040 se cambiarán el nombre por “Mary” o “Susan” para vivir más tranquilas.

La primera vez que se vieron, Musk y Grimes pasearon por la fábrica de Tesla mientras el magnate intentaba impresionarla de dos maneras: primero, tratando de arreglar problemas aquí y allá. Un tornillo suelto, un papel que necesita su firma, esas cosas. Segundo, haciendo un quiz rápido de ‘El señor de los anillos’. ¿Sabes esos tíos que dicen “Tan fan de los Rolling Stones no serás, dime tres canciones”? Es uno de ellos.

“Que pasara el test de ‘El señor de los anillos’ fue importante para mí”, dice Elon Musk a su biógrafo oficial, sin tener mucha idea de lo que se debe y no se debe decir a quien intenta hacerte un retrato más o menos fiel a la realidad. Por cierto, al final de la cita, Grimes le regaló una caja con huesos de animales que había encontrado. Ahora decidme que no son dos personas creadas por inteligencia artificial que hacen lo que creen que se debe hacer en el caso de que el amor llame a tu puerta.

La segunda cita, por cierto, fue incluso peor: Musk montó a la muchacha en su Tesla, se vendó los ojos y dejó que el coche condujera solo. “Yo pensaba, joder, este tío está loco. El coche cambiaba de carril él solo. Se sentía como una escena de una película Marvel“. Lo de las flores y el champán, por lo visto, era demasiado poco teniendo coches que andan solos, huesos de animales y tests de Tolkien. Qué pena que rompieran, eh. Vaya drama.

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Redactor especializado en cultura pop que te escribe en webs, revistas, libros, redes sociales, guiones, cuadernos y servilletas si no hay más sitios donde dar la chapa

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