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Los DLC son un timo (y los jugadores lo hemos asumido)

¿30 euros por un trocito de historia más? Poco me parece.

Los DLC son un timo (y los jugadores lo hemos asumido)
Randy Meeks

Randy Meeks

Imagina que mañana vas a comprar el pan y el panadero, que siempre te ha dado la barra clásica, esta vez te da una corteza sin miga y te dice que es una nueva estrategia de ventas: si quieres la miga hay que pagarla por separado. No es necesaria para disfrutar de la comida, ¿no? Bueno, pues eso es, básicamente, lo que los jugadores hemos asumido con los DLC. Sí, claro que no me importa que me vendas el juego a medias. No, claro, una historia inédita, un mapa y un vestido. Por supuesto que quiero pagar aún más. Solo faltaría.

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Cuarto y mitad de gameplay

Se dice que el juego que empezó la veda de los DLC (aunque los jugadores de PC ya supieran lo que era tener juegos a medias con los Packs de Expansión) fue ‘Total Annihilation’ en 1997 con actualizaciones y nuevos mapas gratuitos. Obviamente, eso no iba a durar para siempre. Pronto, hasta la Nintendo DS tendría niveles descargables para ‘Profesor Layton’ o ‘Picross’. Y ahora vivimos en un mundo en el que somos perfectamente conscientes de que pagar 60 euros por un juego realmente solo es el comienzo.

Que las empresas de videojuegos nos ven como simples vacas a las que sacar toda la leche está claro. Que hayamos aceptado como un síntoma positivo sistemas para que nos lo hagan como el Season Pass es como para plantearnos cosas. Principalmente, ¿por qué todo este contenido no está directamente en el juego? Por ejemplo, ‘Mario Kart 8 Deluxe’ en Switch. Sí, claro que agradezco tener 48 pistas adicionales a las que ya tuve en Wii U: lo que no sé es por qué no venían ya incluidas de serie.

Al menos Mario y los suyos reciben contenido de calidad. Imagina ser muy fan de ‘Oblivion’ y acabar pasando por caja por la famosa armadura de caballo (que costaba dos euros y medio, nada menos), o ser el mejor jugando a ‘Madden 2010’ y pagar para conseguir un nuevo nivel de dificultad. Si eres de los que paga su dinerito para tener nuevas skins, ¿no recuerdas que en ‘Street Fighter III: Third Strike’ hicieron sacar la cartera para poder… cambiar de color la ropa de tu personaje? Si hacen este tipo de cosas es porque funcionan: por más que los fans se quejaran, los responsables de ‘Asura’s Wrath’ probablemente acabaran haciéndose de oro con la ocurrencia de sacar el final del juego aparte tras darles 7 euros. ‘True Ending’, lo llamaban. Ya hay que tener arrestos.

No solo DLC

El contenido descargable y los Season Pass se han convertido en parte de nuestra vida de manera tan rápida que parece que los jugadores incluso agradecemos a las empresas que nos saquen tanto dinero como pueden. Sí, claro, no es lo mismo un DLC de ‘Horizon’ o ‘The Witcher 3’ en el que se nos abren nuevas zonas del mapa y la historia se hace más grande que un pack de lámparas para ‘Los Sims 3’, pero la sensación es la misma.

Pero, por otro lado, si pasamos por el aro de las microtransacciones en los juegos para móviles, podemos tragar en todo. “Paga para no esperar”, “Paga para conseguir más vidas”, “Paga para girar la ruleta”, “Paga para conseguir nuevas armas”. Paga, así, en general. Hasta haber llegado a la coexistencia zen de ‘Marvel Snap’, en el que dejarse el dinero es realmente solo una posibilidad para los muy ansiosos, nos hemos tenido que comer miles de ‘Candy Crush’. ¡Incluso Duolingo se vende como un juego con microtransacciones! ¿Quieres aprender italiano? Pues a pasar por caja.

El early access, las betas que puedes jugar después de pasar por caja, los packs de skins y ropa… Los desarrolladores de videojuegos parecen haberse olvidado de crear experiencias completas: ¿Para qué, si después vamos a apoquinar por ellas? No olvidemos que títulos como ‘Call of Duty Black Ops: Cold War’ tienen tantos DLC que es literalmente un pozo sin fondo que, además, diferencia entre personas que se pueden permitir el mejor arma y las que no. Paga para ser el mejor.

Cierto, se siente bien poder probar un juego antes de su salida oficial, y saber que al terminarlo habrá más aventuras. ¡Incluso poder diferenciarte del resto en el modo online con un traje por el que has pagado o utilizar una carta aún inédita para el resto que desestabilice la partida! Y sin embargo, hay algo que está profundamente mal en todo esto, como si fuéramos conscientes de que hace no tanto esto se consideraría vender un juego incompleto o hacer trampas. Es el mundo del gaming actual. Saca tu cartera. Después hablamos.

Randy Meeks

Randy Meeks

Redactor especializado en cultura pop que te escribe en webs, revistas, libros, redes sociales, guiones, cuadernos y servilletas si no hay más sitios donde dar la chapa

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