Publicidad

Noticias

La Liga tiene mucho que aprender de la Kings League…

El fútbol profesional quizás no debería menospreciar tan rápido.

La Liga tiene mucho que aprender de la Kings League…
Nacho Requena Molina

Nacho Requena Molina

Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, pronunció unas palabras que quedarán ya grabadas para la memoria. El directivo comentaba que la Kings League era un circo, que se le preguntara de nuevo por la competición en seis meses para ver quién se acordaba de ella. En tres meses, la Kings League ha metido a más 92.000 personas en el Camp Nou con lleno absoluto -algo que en muy pocos partidos consigue el Fútbol Club Barcelona- y ha logrado entrar en el TOP 10 de más espectadores de la historia de Twitch. El circo parece que tiene tirón.

Pago el fútbol profesional que se emite por privado, soy abonado a un equipo de la liga de hace más de dos décadas de manera ininterrumpida (y varias más no consecutivas) y me he visto la Kings League entera. Podemos entrar a debatir si es más show que fútbol, si de verdad tienen nivel muchos de los jugadores y que tiene infinidad de aspectos por mejorar. Es un debate normal y, por supuesto, lógico, pero si la Liga piensa que son unos cuantos streamers queriendo perder el tiempo, la liga se está pegando un tiro en el pie. Y con escopeta, si me apuras.

Esta película ya está muy vista en la historia de la humanidad: alguien denuesta un contenido y este termina funcionando. Es lo de siempre. La Liga de Fútbol Profesional debe sentarse a ver qué ha hecho la Kings League con ojo crítico, sin dejarse mover por el odio o la rivalidad. Debe observar cómo se ha conseguido que más de 10 millones de espectadores estuvieran cada día viendo a futbolistas de regional (literalmente) y que la final haya llenado un Spotify Camp Nou.

Hay detalles que se pueden ya extrapolar. Por ejemplo, al ser partidos en campos de fútbol 7 ocurren más cosas. No vas a cambiar las bases del fútbol 11, estamos de acuerdo, pero sí puedes aprobar cuanto antes una serie de normas que ya estudia la FIFA, véase partidos más cortos y a tiempo jugado (si sale el balón o hay falta, el juego se para, como en fútbol sala), menos interrupciones y teatro porque el juego continúa (en la Kings League no se espera a nadie y se saca rápido de banda), cambios ilimitados y sin detener el partido (el jugador entra y sale corriendo, como en fútbol sala también), equipos más parejos gracias a que no hay clubes dopados económicamente (estaría bien un mejor reparto económico de los derechos televisivos), etc.

Todo este compendio de factores hacen que la Kings League sea atractiva. Así mismo, a esta se le suma un favor importantísimo. Si alguien quiere ver el fútbol profesional, la cantidad de dinero que debe desembolsar es increíble. No se pueden ver los 10 partidos de cada fin de semana por una cuantía accesible para todos los bolsillos. Es más caro que cualquier plataforma de streaming. El fútbol se ha vuelto prohibitivo, así como los carnés y entradas de los equipos. El fútbol sin aficionados no es nada. Se muere. Y por si fuera poco, uno sube un gol o un regate a redes sociales y el organismo de turno le tumba el contenido. ¿Quién va a compartir el fútbol si se expone a que le cierren la cuenta? En cambio, la Kings League abraza el meme, la buena jugada o el regate y le dice al usuario: comparte lo que quieras. Es publicidad. Más gente lo ve, más difusión.

Kings League y jugadores jugando

Florentino Pérez aludía a que los chavales ya no tienen interés en el fútbol (y esto le servía para promover la Superliga). No creo que haga falta ni una Superliga ni que la gente joven haya perdido el interés, lo que es necesario es que los campos vuelvan a llenarse, que los críos puedan ver cualquier equipo sin complicaciones en la televisión. En la Kings League, cualquier chaval sólo tiene que buscar el canal de la competición en Twitch y verá toda la jornada en abierto y sin gastarse un euro. Más de 10 millones de espectadores en el acumulado, repetimos. Normal, claro.

La Liga tiene en su mano una oportunidad de oro para estudiar el formato y ver en qué se puede fijar para aplicarlo. Renegarlo a un segundo plano sólo confirmaría ese inmovilismo que no lleva a nada. Que puede pensar que no es fútbol, OK. Que no hay unas bases, OK. Pero ha sido un éxito rotundo. Sin discusión.

Nacho Requena Molina

Nacho Requena Molina

Periodista especializado en videojuegos y tecnología. Casi dos décadas dedicado a ello.

Lo último de Nacho Requena Molina

Directrices editoriales