Windows Phone, me gustas, pero me quedo con Android

Me lo estoy pensando. Me refiero a pasarme a Windows Phone y decirle adiós a Android. Pero… no puedo. Estoy tan atado a las apps de Google que no puedo soltar Android.

Cuando empecé a usar Android, el salto desde Symbian había sido espectacular. Pasé de un sistema robusto pero limitado a otro joven, rebosante de aplicaciones y capaz de hacer auténticas virguerías. Por aquel entonces, Android todavía tenía un sabor hacker; ante la perspectiva de elegir entre iPhone y Android, opté por algo que, en mi opinión, iba a darme una mayor libertad.

Ahora Android me emociona menos que antes. Es un sistema operativo excelente, no cabe duda, pero la cantidad de aplicaciones que instalo y pruebo es cada vez menor (cosa que no pasa con mi iPad, curiosamente). Me he dado cuenta de que lo que quiero ahora en un teléfono es sobre todo fiabilidad, rendimiento y una integración perfecta entre el sistema operativo y el hardware.

Windows Phone lo tiene todo para triunfar

Windows Phone está siendo un éxito: ya ha superado a BlackBerry y iOS en muchos países. Y no me extraña: WP8 es rápido y bonito. La pantalla inicial es una mezcla de lanzador y centro de notificaciones; la interfaz es limpia, moderna, accesible, sin metáforas molestas. Los Lumia, además, son terminales excelentes. Entre la exclusividad de iOS y la fragmentación de Android, Windows Phone se sitúa justo en el medio. Es un sistema para todos.


La mayoría de teléfonos con Windows Phone 8 están siendo fabricados por Nokia (fuente)

Cuando salió Windows 8 me percaté de lo atractiva que sería para mí la fusión móvil-escritorio, y más en un marco como el ofrecido por los teléfonos de Nokia, cuya calidad pocos ponen en duda. Es cierto que hay aplicaciones que todavía faltan, como Instagram, pero la mayoría llegarán impulsadas por el crecimiento que está teniendo Windows Phone en todo el mundo. Vine, por ejemplo, ya está aquí. Por eso la falta de apps no es un problema.

Tras ver este panorama lo tenía muy claro: iba a pasarme a Windows Phone. Pero, justo cuando estaba a punto de dar el salto y comprar un Lumia, me percaté de algo importante: estoy atado a Google.

Está pasando: Android es cada vez más Google

En el principio fue Google Play. Luego, Google Drive. Más tarde, Chrome para Android. Finalmente, llegó el “virus”, Google Play Services, un sistema que permite a Google introducir sus actualizaciones en cualquier teléfono Android. Ha ido ocurriendo poco a poco, coincidiendo con la evolución del navegador Chrome y de los demás productos de Google, como Docs (Drive), Maps, Gmail y el sistema operativo Chrome OS, cada vez más pujante.

A través de Google Play Services, Google ha tomado un control más directo de Android

En la web, que es donde yo paso la mayor parte de mi tiempo, soy un usuario Google. Uso casi exclusivamente sus servicios, su navegador y su espacio de almacenamiento. Mi perfil en Google+ tiene más contactos que cualquiera de mis otras redes sociales, y potencia mi presencia en el buscador. Si busco algo, lo hago con Google. Si edito documentos y navego, es gracias a Google. Me he vuelto un Google-adicto casi sin darme cuenta.

Windows Phone te obliga a subir a la nube de Microsoft

Windows Phone, por otro lado, es Microsoft, es SkyDrive, es una nube que no utilizo para nada. Mi cuenta de correo Outlook.com lleva abandonada un lustro. cuando todavía terminaba en Hotmail.com. Para mis llamadas no uso Skype, sino Hangouts. Tampoco uso Bing. Ni siquiera mi videoconsola es de Microsoft: si tuviese una Xbox, quizá usase mi cuenta de Microsoft para algo más que para identificarme en un puñado de sitios.

Así luce mi cuenta de SkyDrive: vacía como el desierto del Gobi

Es en los servicios en la nube donde mi salto desde Android ha topado con un muro infranqueable. Usar un teléfono no ya integrado con Google, sino carente incluso de aplicaciones oficiales de Google es para mí intolerable, y creo que lo sería para cualquiera que usase a diario las apps de Google. El vínculo entre Google y sus usuarios es tan fuerte que incluso Apple tuvo que admitir que su nube no es la mejor (en concreto, sus mapas).

Cambiaré cuando Windows Phone sea territorio neutral

Algo parecido me ha pasado en Windows. Pero mientras Windows es un sistema en gran parte neutral, en el que puede definirse cualquier navegador como predeterminado y el sistema está abierto a modificaciones, con Windows Phone esto no ocurre. Para Microsoft, el móvil es apostar por SkyDrive, Office y todos sus servicios en la nube. “Si queréis usar Windows Phone”, parecen decir, “tenéis que subiros a nuestra nube”.

En mi opinión, Microsoft debería preguntarse cuál quiere que sea su futuro, porque no se puede ser Apple y Google al mismo tiempo. Creo que le sería más beneficioso concentrarse en desarrollar un sistema operativo más “neutral” y dejar de lado la integración forzosa de su propia nube. En resumen: somos muchos los que queremos un Windows Phone con Chrome, Google Maps y Google Drive.

También habría que pedirle a Google que dejara de poner obstáculos: hace tiempo que Google se lo pone difícil a los desarrolladores de aplicaciones a la hora de crear apps que conecten con los servicios de Google, hasta el punto que Microsoft lanzó su propia versión de la app de YouTube para Windows Phone, saltándose todas las reglas y enfureciendo a Google. ¿Resultado? Que tardaremos bastante en ver apps de Google en Windows Phone.

¿Has valorado migrar a Windows Phone desde Android? ¿Por qué?

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