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Análisis de Vampire: The Masquerade – Coteries of New York: Una corta pero intensa novela visual

Daniel Caceres

Publicado

Vampire: The Masquerade – Coteries of New York es una corta pero intensa y altamente rejugable novela visual que transcurre dentro del mundo de La Mascarada. Por lo tanto, tienes que dejar de lado los elementos roleros de Bloodlines o de su inminente secuela para leer mucho texto y tomar decisiones basadas en tu intuición, pesquisas y habilidades vampíricas. La buena noticia es que, pese a la aparente reducción de libertad, The Masquerade se adapta perfectamente al género de la novela visual. Decidas jugar una, dos o tres veces, pasarás un muy buen rato y disfrutarás de una escritura, personajes y misiones secundarias excelentes.

Como toda buena novela visual que se precie, Coteries of New York está repleta de decisiones. Sin ir más lejos, empiezas con una decisión: ¿a qué clan pertenecerás? Puedes ser de los Brujah, unos brutotes de cuidado; un Toreador, rápido y con una intuición supernatural; o controlar mente como un Ventrue. Aunque el inicio será el mismo en todos los clanes (deberás dar caza al vampiro que te ha mordido y transformado ilegalmente), los politiqueos serán diferentes, así como las diferentes habilidades que contarás para sortear peligros y obstáculos.

Tu misión no es solo dar con el misterioso vampiro que te convirtió. Tu mentora acabará siendo Sophie Langley, una líder de la Camarilla, la Alta Sociedad vampírica por así decirlo. Sophie te utilizará para acabar con el resto de líderes y desbaratar los planes del Movimiento Anárquico, la facción radicalmente opuesta a la Camarilla. Precisamente “coterie” es una forma “snob” de decir Camarilla, que es lo que formarás a lo largo de tu aventura; conocerás a muchos posibles aliados y tendrás que decidir quién entra en tu grupo… y quién acabará en tu lista de enemigos.

Cierto, todos estos encuentros, investigaciones y amenazas aparecerán en forma de texto, pero lejos de ser aburridos, estos momentos son trepidantes gracias a la calidad del guion.

Coteries of New York está excelsamente escrito. La prosa te atrapará y te cautivará enseguida. No hay relleno o verborrea narrativa, el pecado más común en las novelas visuales. Cada palabra, cada frase, cada párrafo cuenta y te ayuda a visualizar lo que está ocurriendo, y a sentir tensión cada vez que sea pertinente. El juego además da comienzo enseguida en lugar de obligarte a superar una introducción muy larga (otro pecado común del género). Como resultado, el ritmo es ágil y estás constantemente intrigado por lo que ocurrirá.

La estética visual de Coteries of New York también es sublime. El diseño de los personajes es espléndido, y admito haberme quedado minutos observando cada fondo. Estos están levemente animados, así que puedes observar cómo los rayos lunares entran por las ventanas, o admirar durante un rato el tráfico neoyorkino. La banda sonora no es tan memorable como el guion o su estética, pero es una compañía sonora agradable que ayuda a transmitir calma en los momentos de descanso y peligro cuando toca actuar con cautela.

Una primera partida te durará entre 5 y 7 horas, que pasan volando gracias a la combinación de todos los elementos anteriormente descritos. Tienes mucho margen de decisión y flexibilidad en cada una de las noches: puedes decidir los lugares a investigar, los aliados a forjar… Nada más pasármelo, jugué una segunda vez con otro clan y me maravilló descubrir las diferentes rutas disponibles dependiendo de las decisiones que tomes.

Un gran acierto de Coteries es imponerte una fecha límite. Tus noches de investigación serán limitadas. No podrás aliarte con todos los personajes. No podrás completar todas las misiones secundarias en una sola partida. Te quedarás con ganas de saber qué hubiera pasado si hubieras ayudado a D´Angelo a capturar al asesino de vampiros, por ejemplo. Tendrás ganas de volver a jugar.

Estas misiones secundarias son además la mar de variadas e intrigantes. Es muy extraño que una novela visual occidental tenga tanto contenido opcional de calidad. Y no solo cada misión secundaria tiene sus personajes propios y plot twists inesperados, sino que tendrás muchas formas de concluirlas. Me ha gustado además que puedas fracasar en estas misiones y que su desenlace afecte tus alianzas. De esta forma, las rutas de la parte central del juego se bifurcan aún más. Pero todas las rutas se fusionan en un solo final.

Al principio puede parecer decepcionante que solo haya un final, que todas las decisiones que hayas tomado aparentemente hayan sido para nada.  No obstante, uno de los grandes temas de esta novela visual es el destino y cómo es imposible huir de él. En cierta medida, que solo haya un final del que no podemos escapar es una decisión coherente a nivel temático. Aun así, me hubiera gustado que hubiera información adicional que cambiara según los aliados que he forjado durante mis aventurillas. Aunque luego la conclusión fuera siempre la misma.

Coteries of New York es un aperitivo perfecto para los fans de las novelas visuales y una excelente puerta de entrada al género para los neófitos o los fans de La Mascarada que quieran probar algo diferente. A cada minuto gozarás de una gran descripción, un tremendo diálogo o de un escenario bello. Y aunque una partida sea corta, tienes contenido opcional suficiente para dos o tres partidas más. Quién sabe. Puede ser que te descuides y Coteries of New York te dé el mordisco definitivo que te convierta en un adepto a este tipo de novelas.

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