Netflix, Spotify, Gaikai, Oyster Books y otras tarifas planas digitales: ¿una moda pasajera?

El sistema de pago por suscripciones se está extiendo a todos los ámbitos del ocio digital: cine y series, música, juegos e incluso libros. Hoy analizamos este fenómeno. ¿Es sólo una moda pasajera o se impondrá como el modelo de negocio estándar para conseguir cultura en la red?

Todo empezó con las tarifas planas de Internet

Desde hace algunos lustros, existen en todo el mundo numerosos servicios para suscribirse a plataformas de canales de televisión digital o por cable. Estos, junto a las tarifas planas de Internet, se convirtieron en los primeros servicios de bienes digitales en los que, pagando una cantidad fija cada mes, tenías acceso a un mundo casi ilimitado de información.

La proliferación de la descarga de contenidos culturales por Internet, hasta entonces limitados al formato físico, supuso un duro golpe para todas las distribuidoras tradicionales. Así que, ¡renovarse o morir! Y se renovaron, y mucho, los servicios de distribución de contenidos audiovisuales… ¡Repasémoslos!

Los sucesores del videoclub

Netflix es una de las primeras plataformas de distribución de contenidos digitales. Nacida en 1997 como videoclub virtual ya tuvo claro dos años después que el futuro estaba en la suscripción: puede que a un usuario le parezca caro pagar 2 dólares por una película, pero gustoso pagará 7.99 mensualmente por consumir todo el catálogo de la web… ¡aunque haya meses que sólo vea un par de títulos!

¿Para cuando la globalización total de Netflix?

Netflix ya ha sobrepasado los 40 millones de usuarios en EEUU y ya se ha extendido a toda América así como a Reino Unido, Irlanda y los países nórdicos. Además, corren rumores que pronto llegará a otros países como como Italia, Francia u Holanda. ¿Para cuándo la globalización definitiva?

¿Tiene Nextflix, por tanto, el (casi) monopolio del vídeo online? No del todo. Hulu, por ahora solo en EEUU, ya le pisa los talones y es que, como Spotify, ofrece contenidos gratuitos a cambio de visionar publicidad. ¿quieres ver los contenidos libres de anuncios? Entonces suscríbete.

Hulu, el Spotify de los vídeos

Además de Netflix y Hulu hay plataformas de determinados países que se han sabido buscar un buen hueco en su lugar de origen. Un caso de éxito es la española Filmin, que se ha especializado en cine de autor y en ofrecer, muchas veces, estrenos simultáneos con las salas de cine.

De pago… si tú quieres

El modelo de negocio de Hulu de suscripción opcional se inspira claramente en Spotify. Con un volumen de más de 25 millones de usuarios, este servicio ya opera en casi todo el mundo ofreciendo la música de las principales discográficas. De estos 25 millones, más de 6 son de pago. Sí, al usuario no le importa pagar una cantidad fija al mes si eso supone escucha sin interrupciones, cero restricciones y poder disfrutar de sus canciones en cualquier sitio.

Pero Spotify no es el único servicio musical que funciona con este sistema mixto. Así, tenemos competidoras muy potentes como Deezer, líder en Europa con 10 millones de usuarios o Rdio y Rara, los competidores más nuevos y que cuentan con ofertas similares.

Rdio, como Spotify, quiere estar en todos tus dispositivos

Gigantes como Apple o Google también tienen sus particulares servicios de música, aunque con ciertas diferencias. Así, iTunes Match pondrá toda tu música en la palma de la mano, pero su tarifa plana tiene la única finalidad de sincronizar toda tu música, no es un buffet libre de contenidos.

La evolución del juego

Vídeos y música no son los únicos de los que puedes disfrutar en muchas plataformas de forma ilimitada. Los videojuegos cada día tienen más servicios de “juega lo que quieras”. El pionero fue OnLive, que ya ofrece tarifas planas, aunque el que parece que ha entrado pegando más fuerte es Gaikai.

Gaikai, fundada en 2008, ofrece por ahora únicamente demos para que, una vez probadas, puedas conseguir por otro canal el juego final. Pero las cosas cambiarán con la llegada al negocio de Sony, que ofrecerá los servicios de Gaikai en PS4. ¿Llegará la tarifa plana de gaming a las consolas? Falta poco para saberlo…

PS4 y Gaikai, ¿la unión definitiva?

Pero el juego en streaming no es la única relación entre videojuegos y tarifas planas. Recientemente la operadora Orange ha presentado en Francia una tarifa fija mensual que te permite descargar un número ilimitado de juegos para móviles Android dentro de una amplia selección que incluye juegos tan reconocidos como Asphalt 8: Airbone o Rayman Jungle Run, y todos ellos por 4,99 euros al mes, precio de alguno de estos juegos por separado.

¿Se animará Orange, u otras operadoras, a extender este servicio a otros territorios? ¿Se atreverán a hacerlo Google o Apple en sus stores? La experiencia piloto de Orange en Francia servirá para ver si este modelo es aplicable a este mercado.

Libros: los recién llegados

Con Internet y el nacimiento del mp3 y de los formatos de compresión de vídeo cambió nuestra manera de consumir música y cine… Con el auge de los e-books y las tablets lo mismo está sucediendo con nuestra forma de leer. Viendo que el formato tarifa plana funciona, ¿por qué no aplicarlo a la lectura?

Oyster Books ha sido de las primeras en atreverse, ofreciendo un concepto igual que Netflix: disfruta de su catálogo casi ilimitado de títulos por un módico precio mensual. En el mismo sistema se basa la española 24 Symbols, que ofrece contenido en inglés y español.

¿Les imitarán referentes en el sector, como Amazon? No nos extrañaría, y es que el binomio Kindle + Tarifa Plana podría ser Bingo.

¿Oyster Books tendrá en el futuro la competencia de Amazon?

¿Por qué triunfan los servicios de suscripción mensual?

“Pago un poquito cada mes, casi sin darme cuenta, y consumo todo lo que quiero”. Esta podría ser la máxima de los servicios que se ofrecen en tarifa plana. La idea de que pagando una cantidad fija no tienes limitaciones de consumo es muy atrayente, incluso sí algún mes lo que estarías pagando por consumir los contenidos por separado es menor que lo que pagarías por una tarifa plana, tal como analizamos en este artículo.

La única pega a este sistema es la limitación por territorios, propiciada por los derechos de distribución de cada bien digital que, en muchos casos, dependen del país. Normativas ancladas en el pasado que luchan contracorriente para evitar adaptarse a los nuevos tiempos puede que hayan sido los frenos de gigantes como Netflix o Spotify para poder extenderse a más zonas.

Sólo el día que logremos la globalización absoluta de contenidos lograremos el éxito total del modelo tarifa plana, pues la frustración de no poder acceder a determinados contenidos solo porque se vive en tal o cual sitio hace que mucha gente acabe buscándolos por medios menos nobles. A la vista está con los modelos que sí funcionan: si se hace fácil y barato el acceso a un contenido el público potencial no dudará en pagar un poco más para tenerlo disponible en pocos minutos.

Y tú, ¿estás suscrito a algún servicio de cuota mensual?

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