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Por qué deberías leer este increíble cómic de ciencia ficción antes de que Netflix estrene su serie

La historia de Héctor Germán Oesterheld sigue viva en El Eternauta

Por qué deberías leer este increíble cómic de ciencia ficción antes de que Netflix estrene su serie

Juan Carlos Saloz

  • 28 de abril de 2025
  • Actualizado: 28 de abril de 2025, 8:54
Por qué deberías leer este increíble cómic de ciencia ficción antes de que Netflix estrene su serie

Las plataformas de streaming siguen luchando con sus mejores armas por tener el mejor contenido de ciencia ficción actual. Mientras Apple TV+ apuesta por el sci-fi cerebral y pausado con propuestas como Severance o Fundación, y Max hace apuestas más seguras con grandes IPs como The Last of Us, Netflix lleva su propia guerra con adaptaciones arriesgadas pero muy interesantes. El pasado año vimos esto muy claro con El problema de los tres cuerpos, y este año hemos recibido la (completamente olvidable) Estado Eléctrico.

El Eternauta es la mayor apuesta de Netflix por la ciencia ficción de este año

Pero el 30 de abril, Netflix estrena una serie que, esta vez sí, puede llevar a todo su público a interesarse: El Eternauta. Después del impacto de la adaptación de Cien años de soledad, la plataforma vuelve a mirar a Latinoamérica con ambición, esta vez con una obra que, si bien es menos conocida internacionalmente, es un pilar fundamental de la cultura argentina y del cómic de ciencia ficción a nivel mundial. Protagonizada por Ricardo Darín y dirigida por Bruno Stagnaro, la serie promete una producción espectacular, pero también una narrativa densa, política y existencial.

Sin embargo, antes de ver qué es lo que ha hecho Netflix con este cómic —que puede ser tan bueno como desastroso—, parémonos y echemos un ojo a su cómic original. Porque, pase lo que pase con la plataforma, esta obra es una maravilla que merece ser leída. Y más si conoces la historia de su autor.

Publicado originalmente entre 1957 y 1959 en la revista Hora Cero Semanal, el cómic de El Eternauta cuenta la historia de Juan Salvo, un hombre común que narra, desde un futuro lejano, una experiencia traumática ocurrida en Buenos Aires: una nevada letal comienza a caer sobre la ciudad, matando instantáneamente a todo el que toca.

El protagonista, junto a su esposa, su hija y un pequeño grupo de vecinos, se atrinchera en su casa e improvisa trajes protectores para sobrevivir. Pero lo que empieza como una historia de catástrofe pronto evoluciona en una epopeya de resistencia contra una invasión alienígena de múltiples capas, con enemigos cada vez más desconcertantes. El mensaje es claro: el heroísmo nunca es individual, sino colectivo. Es decir, solo organizándote como comunidad puedes resistir a lo inhumano. ¿Alguien dijo comunismo?

La trágica historia tras El Eternauta

Por supuesto, este concepto de resistencia no era casual. Su guionista, Héctor Germán Oesterheld, era un apasionado de la ciencia ficción, pero también un intelectual profundamente comprometido con los valores humanistas. Nacido en Buenos Aires en 1919, Oesterheld se formó como geólogo, pero desde joven se volcó en la escritura, primero como escritor de aventuras y después como guionista de cómic. Su estilo se caracterizaba por una sensibilidad muy poco habitual en el género: sus personajes eran vulnerables, éticos, más preocupados por los demás que por sí mismos. En lugar de ser héroes musculosos al estilo americano, Oesterheld proponía figuras profundamente humanas, muchas veces vencidas por el sistema… pero nunca entregadas a él.

El Eternauta fue un fenómeno brutal en Argentina, especialmente en los años posteriores a su publicación. No obstante, la vida del autor tomaría un giro oscuro durante los años 70. A medida que el país se sumía en una creciente inestabilidad política y luego en una dictadura feroz, Oesterheld radicalizó su militancia. Se acercó a la organización guerrillera Montoneros, para la que comenzó a escribir panfletos, discursos y documentos políticos. En paralelo, escribió una segunda parte de El Eternauta, más cruda, más explícitamente política, en la que Juan Salvo ya no huía de la invasión: lideraba una revolución contra un régimen opresor.

Fue su forma de dejar constancia de su pensamiento en medio del terror. Pero esa valentía tuvo consecuencias fatales. En 1977, Oesterheld fue secuestrado por la dictadura militar. Tenía 57 años. Fue visto por última vez en un centro clandestino de detención, según testimonios, aún escribiendo, aún resistiendo. Nunca se encontró su cuerpo. Antes de él, ya habían desaparecido sus cuatro hijas —Estela, Diana, Marina y Beatriz— todas militantes, todas asesinadas por el régimen junto a tres de sus yernos. Solo su esposa, Elsa, sobrevivió para contarlo.

El hecho de que un cómic de ciencia ficción haya sido escrito por un hombre que murió desaparecido por su pensamiento es, de por sí, impactante. Pero El Eternauta no solo sobrevive como un objeto cultural cargado de historia. Lo hace, sobre todo, porque es una obra increíblemente escrita, estructurada y pensada. Porque su relato de una invasión desde lo alto —esa nevada blanca, silenciosa y letal— puede leerse como una alegoría de cualquier tipo de opresión: colonial, dictatorial e incluso climática. Y porque los personajes no son superhéroes, sino gente corriente que lucha por mantenerse viva.

No sabemos aún qué tal será la serie —con Netflix nunca se sabe—, pero si su popularidad sirve para que se conozca más el cómic y la historia de Oesterheld, ya habrá valido la pena.

Juan Carlos Saloz

Periodista cultural especializado en cine, series, cómics, videojuegos y todo lo que tus padres intentaban que evitaras en tu infancia. También director de cine en ciernes, guionista y liante profesional.

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