El retorno de los dragones

Bioware regresa con uno de los juegos más esperados. Tras el éxito de Origins, la fantasía vuelve con más aventura, batallas y decisiones por tomar. Ponte tu equipo de héroe y conviértete en leyenda.

Dragon Age: Origins supuso el regreso de Bioware al juego de rol de corte fantástico, ése género que dio identidad a la compañía y que nos dejó verdaderas joyas que aún hoy en día son consideradas como pináculo del RPG. Tras un breve periodo de exploración espacial, fruto del cual nacieron Mass Effect y Knights of the Old Republic, volvía un líder, y lo hacía de forma sólida y contundente, sorprendiendo a seguidores y recién iniciados en el género. Reconocido internacionalmente por su calidad y como Gengis Khan, arrasando allí por donde pasaba, Origins fue sin lugar a duda un juego que no pudo ser ignorado, era una experiencia totalmente nueva para muchos y añorada por los fans del rol. El listón está muy alto para Dragon Age II, el público ha esperado impaciente y exige un producto de la misma calidad (¡o superior!).

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Historia: Conviértete en un campeón de leyenda

Resulta imposible hablar de Dragon Age II sin referirnos constantemente a Origins, pues es tan fuerte su presencia que todo cuando acontece en esta secuela está constantemente bajo la sombra del dragón. El nuevo título se apoya en muchos de los conceptos que su antecesor brindó, aunque simplificándolos hasta su mínima expresión. Argumentalmente, el juego sigue el concepto de “historia dentro de la historia”, nuestras aventuras son la narración de uno de los miembros de nuestro equipo –el enano Varric- al ser interrogado por el pasado del “Campeón de Kirkwall”, el misterioso Hawke. Como adivinas, encarnas a este héroe durante los 10 años que le llevaron convertirse en la leyenda de Kirkwall, condensando todos los momentos clave de sus hazañas en las aproximadamente 40 horas de juego. 

El hecho de narrar la historia a modo de “cuento” o “leyenda” sigue el claro objetivo de añadir una dosis de sentimiento épico a DA2, pero éste queda minado por varios factores, entre ellos que la acción se desarrolla principalmente en una sola ciudad en vez de en una gran extensión territorial. Algo tan sencillo como expandir el mapa dotaría al juego de algo más de aventura o simplemente, ofrecería la sensación de “hacer algo importante”. El argumento es, en este sentido, mucho más simple y narrativamente fácil de “digerir” por todos aquellos que no están acostumbrados al género, aunque conserva su historia madura y carácter socio-político. Como vimos ya en Origins, Templarios y Magos volverán a enfrentarse fruto de su desconfianza, miedo, odio y ansia de poder de unos sobre los otros.

Dragon Age II tiene un grupo variopinto pero soso
Dragon Age II tiene un grupo variopinto pero soso

Como en toda historia de fantasía, el grupo de compañeros del héroe cobra una importancia tanto o más fuerte que la propia historia. Dragon Age II brinda unos nuevos amigos -y algún viejo conocido- que acompañarán a Hawke a lo largo de esos 10 años. Aunque son un grupo bien desarrollado, como conjunto carecen de esa “vida” y empatía a las que te acostumbraron en Origins, no puedes evitar sentir que en Dragon Age II los personajes se encuentran allí para “realizar una función” más que para crear un vínculo emocional con ellos. La situación empeora cuando hace un cameo algún personaje de Origins como Alistair o Morrigan, porque literalmente se comen todo el protagonismo. Los nuevos personajes no pueden considerarse malos, pero tampoco ofrecen nada nuevo ni resultan memorables, sencillamente son demasiado neutros, grises, rozando la sosería.

Jugabilidad: Una versión descafeinada de Origins

No sólo la historia está simplificada, sino también el modo en que interactúas con ella. Atrás quedan las decisiones que tendrán consecuencias en un futuro lejano, ahora veremos su resultado casi de forma instantánea debido al gran periodo temporal que abarcamos. También las conversaciones perderán la fuerza y la profundidad de las que presumía Origins, ahora tenemos una rueda de emociones –extremadamente parecida a la de Mass Effect 2- en la que no sólo se simplifica el diálogo sino también sus consecuencias. Ahora toda respuesta vendrá acompañada de una imagen para que te resulte más fácil saber que conlleva. Por ejemplo, la imagen de una ramita de olivo indicará que nuestra respuesta es diplomática, una roja que es agresiva, una máscara de teatro que es sarcástica, etc.

El juego no cumple con sus expectativas
El juego no cumple con sus expectativas

En lo que se refiere a la jugabilidad, Dragon Age II ha sufrido recortes considerables. Bioware trata de abarcar un público mayor y quiere hacer el juego accesible a toda clase de jugador. Aún no queriendo, resulta muy difícil no sentirse defraudado ante tanta simplificación si  hemos jugado a Origins. Por ejemplo, nuestros compañeros ahora tendrán “sets” de equipo y por tanto, no tendremos que elegir pieza a pieza cual sería su mejor combinación. Como punto positivo, Dragon Age II tiene un interesante sistema de habilidades, menos intuitivo y mas “transparente”, donde queda muy claro cómo afectan las distintas características al personaje.

El combate es otro punto necesario a tratar. Al salir de Kirkwall te enfrentas a entornos abiertos donde, normalmente, lucharás por tu supervivencia y la de tus compañeros. El sistema de combate es muy parecido al de Origins, excepto por un pequeño detalle. Por alguna razón (sin lógica aparente) Bioware ha eliminado la cámara táctica, restando profundidad a las batallas. Otro detalle a puntualizar seria que, mientras luchas y te deshaces de tus rivales, los enemigos empiezan a resurgir una y otra vez de la nada, estrategia clara para complacer a todos aquellos que se decantan más por los juegos de acción que no por los juegos de rol “a la vieja usanza”.

Gráficos y Sonido: Un mundo de fantasía visualmente impactante

Gráficamente, Dragon Age II es sobrecogedor, especialmente si tienes la suerte de tener un PC de altas prestaciones que sea capaz de sacar el máximo partido a los gráficos de alta definición. Kirkwall, donde transcurre la mayor parte de la historia, tiene una atmósfera viva y en constante desarrollo, propia de una urbe medieval. Mientras paseas por sus calles no dejas de escuchar conversaciones, comentarios y charlas de sus habitantes, ayudando a “sumergirte” en el juego. Aún así, al cabo de un rato éstas pueden llegar a resultar reiterativas y algo cargantes. Se agradece cuando esta rutina se rompe porque tus compañeros empiezan a charlar entre ellos, normalmente en tono cómico.

Visualmente, el juego es impecable
Visualmente, el juego es impecable

Desgraciadamente la credibilidad del entorno disminuye estrepitosamente cuando, por ejemplo, estamos enfrentándonos a un grupo de matones a pleno sol y la gente ignora por completo la escena. Puede parecer un detalle minúsculo, pero resulta entre ridículo y molesto. Los NPC deberían haberse programado para, como mínimo, pararse, mostrar algo de miedo o sencillamente hacer algún comentario acerca de lo que sucede a su alrededor. Resulta sorprendente que un juego que alardea de cuidar el más mínimo detalle, falle en algo tan básico y que ya hemos visto perfectamente desarrollado en, por ejemplo, la saga Assassin’s Creed. Dejando a un lado estos pequeños fallos, Dragon Age II ofrece como conjunto una envolvente y atractiva visión de un mundo precipitándose al vacío.

Finalmente y respecto a su banda sonora, DA2 no brilla, muchos de los temas son tan grises que pasan desapercibidos y cuando alguno capta tu atención te das cuenta que está reciclado “tal cual” de su precuela.

Dragon Age II no cumple con sus expectativas
Dragon Age II no cumple con sus expectativas

Conclusión: Constantemente bajo la sombra de Origins

Bioware tenía muchas expectativas a superar y muchos retos que cumplir pero seguramente, por la presión de EA y el vertiginoso ritmo de publicación los videojuegos, el resultado no es el esperado. En más de una ocasión la compañía manifestó la necesidad de tener el producto listo lo antes posible e incluso Inor Zur, compositor de su banda sonora, reconoció que les dieron muchas prisas para terminarlo, y esto se nota. 

Dragon Age II no es ni mucho menos un mal juego, todo lo contrario: es entretenido, consistente, maduro, envolvente y consigue mantenerte ante la pantalla. Aún así te deja con la sensación de estar limitado y decepciona en muchos aspectos, porque aún cumple religiosamente con todas las convenciones del género, no destaca por ninguna de ellas… Es un “quiero y no puedo”, simplemente un “juego de rol más” que se mantiene al margen, sin desarrollar su identidad. Aún así, si lo que buscamos es un RPG sólido, de corte occidental con una buena dosis de acción, aventura, y un buen argumento, Dragon Age II es altamente recomendable. Como juego independiente es un buen título pero como secuela de Origins decepciona.

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