Alan Wake y su linterna afrontan el terror

Remedy vuelve tras Max Payne con un juego impresionante

Ha tardado seis años en ver por fin la luz. Alan Wake ya está aquí de la mano de Remedy Enterainment. Remedy que fue capaz de revolucionar el mundo de los juegos de acción, ahora nos sorprende con un juego que está dentro del mismo género que los Resident Evil, pero que va mucho, pero mucho más allá

Porque Alan Wake es acción, es misterio y sobre todo… es la primera temporada. El juego que nos ocupa no es más que el principio de lo que puede ser Alan Wake en su totalidad.

Pero vayamos por partes y miremos en primer lugar la historia y los personajes.

El vacío del escritor

La historia gira en torno al protagonista del juego, Alan Wake. Un famoso escritor que, ahora mismo, ya lleva un tiempo sin poder escribir. Así que decide tomarse unas vacaciones en un pueblecito perdido llamado Bright Falls. Un lugar idílico que gira en torno a un lago de aguas oscuras.

Nada más comenzar se verá en vuelto en algunas situaciones extrañas y al llegar a la casa en donde va a descansar, su mujer le dirá la verdadera razón por la que están allí. Intentar recuperar su inspiración para que siga escribiendo.

Esto hará que Alan explote y que salga a tomar el aire. A partir de ahí, se comienzan a suceder los acontecimientos y lo que parecían unas agradables vacaciones, se convertirá en una auténtica pesadilla en la que la luz y la oscuridad libran su última batalla.

Esto que os acabamos de describir es aproximadamente unos 10 minutos de juego. No os vamos a desvelar más la trama, porque este es uno de los puntos más fuertes de Alan Wake, pero sí os vamos a decir que Remedy vuelve a trabajar con dos aspectos fundamentales: trama y personajes.

Para la trama, Remedy Entertainment trata el juego como si de una serie se tratase. Con inicio del capítulo y final. Este desarrollo nos permite observar que emplean bastantes técnicas que hemos visto en series como la archiconocida Perdidos o la patria El Internado. Es decir, juegan continuamente al despiste.

Si a eso añades los diferentes personajes del juego, y no hablamos sólo del protagonista Alan Wake, te encuentras con un título sugerente que hace que no seas capaz de dejar de avanzar. Porque es precisamente el asombro, el escepticismo o el histrionismo de los secundarios lo que hace de Alan Wake más que un juego, una historia digna de las mejores series de televisión.

Evidentemente hay más factores y aquí Remedy ha sido bastante inteligente, porque en realidad nos encontramos con situaciones que hemos visto en otras series de televisión como Expediente X, Sobrenatural y, claro, Twin Peaks.

Claro, que el hacer un juego pensado de forma episódica significa que está preparado para recibir contenido adicional, algo que Remedy Entertainment ya ha confirmado..

Pero la historia no es lo único bueno de este Alan Wake. Remedy se las ha arreglado para ofrecernos un nuevo Survival Horror, pero con algunos cambios significativas.

Siempre hacia la luz

Lo que nos plantea Alan Wake es realmente un Survival Horror en el que tenemos enemigos sobrenaturales y un protagonista en misión desesperada. En este caso no hay zombis, sino poseídos.

Poseídos por un ente que habita en Bright Falls llamado la Oscuridad y que nada más comenzar el juego conoceremos. Para acabar con estos poseídos tendremos que hacer dos cosas. En primer lugar romper su escudo de oscuridad y en segundo lugar dispararles.

Y aquí es donde se centra principalmente la novedad de Alan Wake. Primero tenemos que enfocarlos con una fuente de luz, lo que acabará con su escudo de oscuridad y, en segundo lugar tenemos que dispararles para acabar con ellos.

Esto que parece sencillo, en el juego se complica hasta puntos increíbles, básicamente porque cualquier persona, cosa o animal pueden estar poseídas y si pasamos por un punto con Alan, es posible que de repente oigamos un ruido y este sea algo intentando atacarnos.

Para lograr un sistema de juego así, Remedy Entertainment ha trabajado mucho todo el escenario. Bright Falls y sus alrededores recuerda mucho a esos bosques que veíamos en Expediente X. Los escenarios suelen ser rutas en mitad del bosque que parecen paisajes idílicos cuando la luz del sol brilla, pero cuando hay oscuridad y Alan Wake va sólo con la linterna, la cosa cambia.

Porque el escenario se vuelve opresivo, oscuro y sobre todo inquietante. Esta sensación creada por Remedy Entertainment es absolutamente magistral. Jugando, nos hemos encontrado con que en todo momento estamos enfocando la linterna hacia cualquier sitio. El sonido del viento, el crujir de una madera, cualquier cosa puede ser indicativo de que algo se acerca.

Y cuando se acercan, los enemigos, lo hacen de varias formas. No podemos decir que tengan una gran IA, pero sí que hay variedad. Algunos son rápidos, otros son muy fuertes y, normalmente, no atacan en solitario. Lo mejor de estos “poseídos” es que en muchas ocasiones ni los veremos aparecer o simplemente veremos una silueta en mitad de la oscuridad y la niebla.

Para conseguir vencerlos tenemos una serie de movimientos que nos ayudarán en gran medida, sobre todo, un botón para esquivar en el último momento o, simplemente, para salir corriendo hasta que la resistencia de Alan se agote.

El control de Alan Wake responde a la perfección y al contrario que en otros Survival Horror, no hace falta pararse, apuntar y disparar. De hecho, si lo hacemos, los poseídos acabaran con nosotros sin ningún remordimiento.

Un puesta en escena de lujo

Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre la resolución de Alan Wake. Que duda cabe que el juego no ofrece una gran definición, pero no le hace falta ni mucho menos. Lo primero en lo que nos fijamos es en los personajes. Bien animados y con este estilo tan peculiar que hace que sus expresiones parezcan reales.

Los escenarios y los mapeados tienen un mayor protagonismo. La ciudad de Bright Falls, el lago y, sobre todo, los bosques son los protagonistas más absolutos. La cantidad de elementos en escena es asombrosa y estamos seguros que esta es una de las características del juego que hacen que la resolución del juego baje ligeramente con respecto a otros títulos.

Estos dos elementos están bien, pero se quedan cortos, pero muy cortos si los comparamos con los efectos visuales y, sobre todo, con los efectos de iluminación que son, de largo, lo mejor del juego.

En los efectos visuales hay que meter las animaciones de los árboles y de elementos que, se suponen, estáticos. En Alan Wake todo da la sensación de que nos va a engullir en una absoluta oscuridad. Y esto último es lo que define a Alan Wake.

Al contrario que en algunas películas, donde la noche parece “más clara”, aquí la oscuridad es total. Sólo los focos lejanos y, sobre todo, nuestra linterna consiguen alumbrar el camino. Y cuando en el juego se juntan niebla y oscuridad, sabes que vas a pasar miedo, mucho miedo.

Eso sí, como en toda buena película de terror, estos efectos visuales no tendrían ni la mitad de fuerza si no fuera por el sonido. Alan Wake ofrece en primer lugar una magnífica banda sonora con dos tonalidades completamente diferentes. Por un lado cuando es de día, tenemos una apacible melodía y por otro, cuando cubre la oscuridad, momento en que esa música se vuelve oscura y retorcida.

Ciertamente también los efectos de sonido y el doblaje ayudan a un juego que tiene una puesta en escena sencillamente impresionante.

Un imprescindible, pese a todo

Como ya paso con el primer Max Payne, hemos tardado mucho en jugar a Alan Wake, pero realmente merece la pena. Es un juego que le da una pequeña vuelta de tuerca más a los Survival Horror como Resident Evil. Goza una gran historia con muchos trucos narrativos que hemos visto en otras historias y, desde luego, la ambientación es impresionante.

En el lado malo hay que decir que, una vez más, se trata de un juego de una duración de unas 10 horas y son dirigidas, es decir, perderse es imposible, porque en todo momento nos dirigen. Y claro es un juego pensado de forma episódica. Algo que vemos en el sistema de niveles, como si de episodios se tratasen y, lo más importante, en el final de los créditos.

Pese a todo es un juego que tiene que jugarse, porque nosotros hacía tiempo que no pasábamos miedo con un juego y mirábamos hacia todos los rincones intentando encontrar el camino entre la oscuridad.

Cargando comentarios