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¿Es la “validación de contenidos” el nuevo boom tecnológico?

Redacción de Softonic

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Si no has visto el vídeo falso de Barack Obama llamado “idiota” a Donald Trump, merece la pena que lo veas. Quizá la voz no es igual que la del ex presidente, pero el vídeo, que el equipo de BuzzFeed tardó 56 horas en crear, ilustra perfectamente la incipiente amenaza de los Deepfakes, es decir, vídeos alterados digitalmente que pueden hacer que cualquier persona diga cualquier cosa. 

La tecnología Deepfake se está empezando a utilizar cada vez más (y de forma muy polémica) para insertar la cara de famosos en contenidos pornográficos. Pero aparte de esto, no es difícil ver lo peligrosa que puede llegar a ser en política. Poner declaraciones falsas en boca de los políticos puede provocar un problema internacional muy fácilmente, hacer que cunda el pánico en la bolsa o que incluso estalle una guerra.

No hablamos de ciencia ficción; la amenaza es tan real que DARPA, la agencia de defensa estadounidense responsable de los avances en tecnología militar, ha creado un departamento para detectar, casi de manera forense, estas falsificaciones en medios de comunicación.

¿Es la “validación de contenidos” el nuevo boom tecnológico?

Por supuesto, estos vídeos no son la única amenaza si hablamos de las famosas fake news. Las elecciones a la presidencia de 2016 en Estados Unidos  mostraron perfectamente el poder que tienen los titulares y las noticias falsas , difundidas por las redes sociales, para influir en el curso de los acontecimientos mundiales.

Desde entonces, nos hemos acostumbrado a cuestionar y, en ocasiones, a caer en la trampa de historias dudosas que se difunden a través de los medios (no ayuda mucho que el periodismo esté manipulado por algunos políticos que generan este tipo de mensajes.) Al final, no sabemos en quién y en qué confiar, si es que podemos hacerlo.

Las redes sociales están justo en el centro de estos asuntos Hoy en día la gente se informa a través de estos canales y, tristemente, son uno de los lugares más vulnerables a la manipulación. Personalmente me preocupa mucho, ya que mi carrera se ha desarrollado alrededor del Social Media. Confío mucho en el poder de estos canales para crear conexión y generar diálogo.

Redes como Facebook y Twitter se han convertido en una parte esencial de Internet y no van a desaparecer. Pero la difusión de contenidos falsos, no sólo teorías de conspiración absurdas y fáciles de descartar, sino vídeos convincentes que hacen que incluso los expertos tengan que revisarlo dos veces, es una amenaza real y creciente.

Teniendo esto en cuenta, ¿cómo podemos restablecer la confianza en los contenidos online?  El camino a seguir no es sólo ajustar los algoritmos o crear nuevas normas. Es un reto mucho más complejo. En el fondo, hablamos de la confianza en lo que vemos y oímos en internet, de confiar en los datos sin elaborar que influyen en las decisiones de los individuos, de las empresas y de países enteros.

El tiempo para encontrar una solución se ha acabado. En cambio, es posible que podamos hablar de la próxima industria en crecimiento de la era digital: la validación de contenidos.

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