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The Last of Us: las claves del éxito de la nueva serie de HBO

The Last of Us: las claves del éxito de la nueva serie de HBO
Nacho Requena Molina

Nacho Requena Molina

The Last of Us está en boca de todos. No deja de ser curioso que una década después de que se lanzara este videojuego, su nombre sigue estando en lo más alto en las conversaciones. Ahora, la culpa no la tiene una nueva entrega, sino su adaptación a la televisión gracias a la serie de la HBO.

¿Por qué funciona tan bien The Last of Us? ¿Cuáles son las claves de su éxito para que diez años después sigamos hablando de él?

La infección sólo es es el contexto

Cuando The Last of Us se anunció entre los jugadores por primera vez, la respuesta que todos tuvimos fue prácticamente idéntica: “Uf, otro videojuego de zombis”. Al fin y al cabo, estábamos en esos años donde ficciones como The Walking Dead, así como productos derivados, no paraban de salir de debajo de las piedras. Que Naughty Dog, el estudio de Uncharted, Jax & Daxter y Crash Bandicoot, apostara por algo tan manido en ese momento nos chocó a muchos, pero había truco.

Sólo hacía falta completarse The Last of Us para darse cuenta de que había infectados, sí, pero estos no eran más que el atrezo de la función. Son esos elementos decorativos que complementan a la función para que los actores no se sientan desnudos sobre la tarima. El mundo de The Last of Us es sólo contexto para que se desarrolle una historia, no parte fundamental de esta. Ese giro es clave, dado que estamos acostumbrados a tramas donde los zombis sí son rol vital de la obra. Sin embargo, en The Last of Us son otra parte más de la misma (ya está).

Siempre se pone el mismo ejemplo: si en The Last of Us quitáramos los infectados, la trama funcionaría igual de bien. Ellie podría ser inmune a una plaga sin necesidad de que existieran infectados, pero estos se introducen para que exista un peligro de cara al desarrollo de la aventura. No obstante, y repetimos, el punto es otro.

Sanación de las heridas

Si The Last of Us funciona es porque es una historia sobre sanar heridas. Por un lado, Joel, un padre que ve perder a su hija al comienzo de la pandemia tras ser disparada por un militar. Es incapaz de salir adelante, de volver a ser una persona integrada en una sociedad -o lo que queda de ella-. Por otro, Ellie, una chica huérfana desde muy joven que sólo conoce los límites impuestos por esa ley militar, que no ha podido ver mundo o hacer esas cosas propias de alguien de su edad.

The Last of Us no es una historia sobre infectados, es la historia entre Joel y Ellie. Porque ya lo decíamos antes: la infección y los infectados no son más que el marco de una foto, el contorno de una historia donde un padre recupera las ganas de vivir tras conocer a esa niña inmune. Pero también es la historia de una chica llena de vitalidad que cae en la oscuridad al conocer, de verdad, el mundo que le rodea. The Last of Us funciona por ellos.

El compás de la jugabilidad

El título de Naughty Dog no fue una revolución jugable cuando se lanzó en 2013, mucho menos lo es una década después. Su jugabilidad es, hasta cierto punto, ortopédica, con un movimiento bastante tosco, una IA dubitativa y unas mecánicas que se repiten. ¿Cómo es posible que un gameplay correcto -no llega a ser malo, esto sería exagerar- nos encandilara -y encandile- a tantos? Porque como todo en la vida: lo importante no es lo que tengas, sino cómo lo utilizas.

Todo el gameplay de The Last of Us responde a lo que se está contando. Ambos apartados van al unísono. Y aquí hay que diferenciar entre historia y narrativa: la narrativa es la manera de contar la historia, y The Last of Us lo hace de escándalo. Durante toda la aventura, Joel y Ellie no paran de conversar sobre su pasado y presente, así como sus miedos y fortalezas. Todo esto lo logran a través del propio gameplay, de mecánicas de juego que van apareciendo por el propio escenario.

El título de Naughty Dog tiene detalles tan absurdos cómo ver a Ellie mosqueada después de una riña con Joel. Si pedimos ayuda a Ellie después de haber tenido lugar esa “pelea”, esta nos ayudará, sí, pero se verá en su cara, en sus gestos, que no está cómoda. La aventura se desarrolla más allá de las clásicas cinemáticas que acompasan la acción: todo responde a que la narrativa avance, incluido el gameplay.

¿Cómo se adaptará eso a la serie? Esa es una de las incógnitas que todos tenemos. El gameplay es parte fundamental de la historia de The Last of Us, el jugador tiene un rol activo: como videojuego que es, es partícipe de ello; en la serie, en cambio, es pasivo. O se desarrolla en el metraje gracias a sus actores o no podremos presenciarlo.

The Last of Us es una serie sobre personas intentando ser, precisamente, eso: personas. O, al menos, parecerlo. La clave de su éxito es que todos podríamos ser Joel o Ellie, y no hay nada que dé más miedo que verse reflejado en una pantalla.

Nacho Requena Molina

Nacho Requena Molina

Periodista especializado en videojuegos y tecnología. Casi dos décadas dedicado a ello.

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