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Street Fighter, ¿cómo una película pudo arruinar toda la franquicia de videojuegos?

¿Es peor Street Fighter que adaptaciones como Super Mario Bros o Assassin's Creed?

Street Fighter, ¿cómo una película pudo arruinar toda la franquicia de videojuegos?
Juan Carlos Saloz

Juan Carlos Saloz

Desde que los videojuegos comenzaron a aflorar en los años setenta, la industria cinematográfica ha puesto en el foco en este sector, intentando replicar los éxitos más populares en forma de películas o series. Gracias a esto tenemos la maravillosa adaptación actual de The Last of Us, pero no siempre ha sido un factor de éxito.

Como es ya sabido por todos, el camino que han seguido los estudios a la hora de adaptar videojuegos al cine ha sido más bien difícil. Son muchas las películas basadas en juegos que han salido horribles, y aunque muchas de ellas tienen un factor en común, el director Uwe Boll, la que aún hoy se considera por muchos como la peor es otra: Street Fighter.

¿Quién dio luz verde a este despropósito?

En 1994, los millones de fans de Street Fighter se emocionaron cuando se anunció que su videojuego favorito sería llevado a la gran pantalla, en un acuerdo entre Warner y Universal. Sin embargo, la emoción pronto se convirtió en desilusión cuando se estrenó Street Fighter: La última batalla. Con una trama ridícula, actuaciones exageradas y efectos especiales cuestionables, muchos han considerado esta película como la peor adaptación de un videojuego de todos los tiempos. Pero, ¿es esta afirmación justa?

La trama de la película es la primera señal de que algo no iba bien en su estreno. En lugar de seguir la historia del videojuego original, Street Fighter: La última batalla presenta una trama nueva que ni siquiera protagonizan Ryu y Ken, las caras más visibles del juego. En lugar de esto, se centran en otros dos personajes.

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El primero de ellos es el General M. Bison, el villano principal que interpreta el difunto Raul Julia, que se describe como un dictador que busca controlar al mundo entero. Bison no solo tiene una base militar subterránea, sino que también cuenta con una cámara de gas y una máquina que puede clonar a las personas. ¿Qué tiene esto que ver con el videojuego original? Absolutamente nada.

Street fighter: La última batalla (y el gran desastre)

Por su parte, Jean-Claude Van Damme interpreta a Guile, el líder de las fuerzas aliadas, pero su acento estadounidense es tan malo que parece que está haciendo una parodia de sí mismo. Y es que las actuaciones son dignas de apreciar… pero no para bien. Kylie Minogue, quien interpreta a Cammy, resulta muy pero que muy poco convincente como soldado. Y solo es salvable el propio Raul Julia, que parece estar disfrutando cada momento con su desorbitado papel de Bison.

Aun así, lo que resulta más divertido son los efectos especiales. La tecnología de 1994 no era tan avanzada como la de hoy, y eso se refleja en las escenas de lucha. Los personajes parecen flotar en el aire mientras realizan patadas y puñetazos, y los efectos de sonido son tan exagerados que suenan más como explosiones que como golpes. Además, la película presenta algunos momentos de CGI que parecen sacados de un videojuego de los años ochenta. Incluso, la ropa de los personajes parece estar hecha de materiales que se desgarran fácilmente. Cada vez que un personaje es golpeado, su ropa se rasga dramáticamente para revelar sus músculos.

Is this the greatest ever video game movie performance?

Los problemas de Jean-Claude Van Damme

La producción de Street Fighter: La última batalla fue caótica desde el principio. Dirigida por Steven E. de Souza, quien también escribió el guión, se enfrentó a numerosos problemas constantes de presupuesto y calendario. Pero los problemas no se detuvieron aquí. Durante el rodaje, Jean-Claude Van Damme estaba luchando con problemas de drogas y alcohol, lo que afectó significativamente a su papel.

Van Damme interpreta al coronel Guile, quien en el videojuego original es un soldado estadounidense que lidera un equipo de fuerzas especiales para luchar contra el malvado general M. Bison. En la película, la trama es bastante diferente, pero esto se mantiene.

Aunque Van Damme ya era conocido por ser un artista marcial de primer nivel, sus problemas personales le afectaron demasiado durante el rodaje. Van Damme llegaba tarde al set con frecuencia, y cuando estaba allí, su comportamiento también era errático. Consumió enormes cantidades de cocaína y alcohol durante el rodaje, lo que acabó afectándole no solo a él sino a todo el equipo.

Jean Claude Van Damme Was Coked Up While Filming the Street Fighter Movie

En una entrevista con The Guardian en 2019, el director de la película, Steven E. de Souza, habló abiertamente sobre los problemas que enfrentó durante el rodaje de la película. Según De Souza, Van Damme estaba luchando con problemas de adicción y tenía dificultades para recordar sus líneas y ejecutar sus movimientos de lucha:

“El problema fue que se presentaba a las 10 de la mañana con una lata de cerveza en la mano. No podía recordar sus líneas, y sus movimientos de artes marciales eran bastante difíciles de manejar. Estaba luchando con problemas de adicción en ese momento, y simplemente no estaba en el mejor lugar para trabajar en una película de este tipo”.

Viéndolo con perspectiva, no está claro que hubiera mejorado en algo el filme si Van Damme hubiera estado bien, pero desde luego no ayudó al desarrollo de un largometraje que ya las tenía todas para convertirse en un fracaso absoluto.

Why the 'Street Fighter' Movie Is Actually Good

¿La peor película basada en un videojuego?

Pero ¿es realmente Street Fighter: La última batalla la peor adaptación de un videojuego de todos los tiempos? Para responder a esta pregunta, debemos considerar otros desastres cinematográficos que nada tienen que envidiarle.

Un claro ejemplo es Super Mario Bros., la película de 1993 que intentaba llevar a cabo la historia de Mario y Luigi en acción real. La trama es confusa, los personajes no tienen nada que ver con los originales (y es algo para peor en este caso) y la película es, en general, un desastre. Incluso los actores principales, Bob Hoskins y John Leguizamo, hablaron abiertamente sobre cómo la producción fue un caos y cómo la película fue un fracaso total.

Super Mario Bros la película: John Leguizamo muestra su descontento con el  nuevo reparto - Vandal

Otro ejemplo de una mala adaptación es Assassin’s Creed, estrenada en 2016. A pesar de contar con un reparto estelar encabezado por Michael Fassbender y Marion Cotillard, la película no logró conectarse con los fans del videojuego original, y no es para menos. La trama es muy banal, el acento español de Fassbender da vergüenza ajena y la acción acaba quedándose en algo mediocre.

Hay muchos otros ejemplos de barbaridades de este tipo como Alone in the Dark o BloodRayne. Pero Street Fighter: La última batalla no se queda atrás. Sin embargo, este filme tiene algo que muchos otros no han conseguido: es muy divertido. Esto lo ha convertido en una película de culto, y es celebrada por muchos fans que se la toman con ironía.

Al combinar una trama ridícula con actuaciones exageradas y efectos especiales cuestionables, acaba convirtiéndose en una película digna de admirar. Básicamente, es tan ridícula y absurda que se convierte en una experiencia entretenida y llena de momentos memorables que te hacen reír en voz alta. Es tan mala, en definitiva, que se convierte en buena.

The Room (2003, Tommy Wiseau) - crítica de Noemí Escribano

Este tema no es baladí. Hay sagas enteras como Sharknado que se basan en películas tan malas que acaban siendo buenas y entretenidas. La más popular de todas ellas es The Room, de 2003, una película escrita, dirigida y protagonizada por Tommy Wiseau ha sido calificada por muchos como la “peor película jamás hecha”. La trama es incomprensible, los diálogos son absurdos y las actuaciones son terriblemente exageradas. Pero a tanto llega su mediocridad que se ha ganado un gran culto de seguidores que la disfrutan precisamente por su ridícula y extraña naturaleza.

Otro ejemplo claro es Plan 9 del espacio exterior, estrenada en 1959 por Ed Wood. Ha sido considerada como una de las peores películas jamás hechas, y no es para menos. La trama involucra a extraterrestres que intentan invadir la Tierra, pero todo es tan ridículo y simple que la película pronto se convierte en una comedia involuntaria. Ed Wood, de hecho, es tan famoso por sus malas películas que Tim Burton le dedicó una película biográfica.

Troll 2 o Miami Connection son otras películas que siempre salen a la hora de nombrar las peores películas de todos los tiempos. No obstante, Street Fighter: La última batalla suele aparecer también en estas listas. De esta forma, puede que sea una de las peores adaptaciones de videojuegos de todos los tiempos, pero al menos el desastre completo que fue ha derivado en algo bueno: risas, diversión y entretenimiento para los más frikis del cine de serie B.

Juan Carlos Saloz

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