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Inteligencia Artificial: ¿La IA es más un problema o una solución?

María López

Publicado

Es un hecho: la tecnología avanza a pasos agigantados y la inteligencia artificial, en particular, ha transformado por completo muchos de los procesos que antes hacíamos casi de forma automática. Me atrevo a decir que la mayoría pensábamos que la parte creativa del ser humano era insustituible, es lo que nos hace verdaderamente humanos, ¿o no?

Ahora, ha entrado un nuevo jugador a la partida y muchos lo miran con recelo. Unos afirman que las IAs destruirán puestos de trabajo, otros lo alaban como herramienta, ¿qué hay de cierto en ambas afirmaciones?

Inteligencia Artificial: ¿La IA es más un problema o una solución?

¿Qué es una IA?

Hace ya mucho que las IAs dieron el salto desde la ciencia ficción a la realidad. Pero ¿cómo funciona exactamente una IA?

Una IA (Inteligencia Artificial) combina una serie de algoritmos y fórmulas para crear una máquina que imite las capacidades del ser humano (superándolas en muchos casos). Aunque no lo creas, las IA ya están presentes en cada momento de tu vida: la detección facial de nuestros móviles o los asistentes virtuales como Alexa son solo algunos de los ejemplos que hacen uso de una IA.

En realidad, una IA no se rige por los procesos cognitivos de un ser humano. Eso es lo que le permite en parte ser muy eficiente en tareas más mecánicas y fallar en otras actividades más abstractas. Al menos, ese era el caso hasta hoy en día.

Generadores de imágenes y escritos: muerte de la figura creativa tal y como la conocemos

Nuestro ordenador, móvil y tablet ya se han convertido en herramientas similares a lo que serían un pincel o lienzo. El arte digital domina con mano firme el medio creativo debido a sus múltiples ventajas: más rapidez, buenos resultados, versatilidad, etc. Y no solo el arte visual se ha beneficiado de dar el salto a lo digital. Actividades como la escritura, la edición de vídeo o la fotografía son impensables sin el uso de un ordenador.

Las IA siempre habían estado presente, pero como un actor secundario más de nuestras vidas. Nos facilitaba el día a día en muchos ámbitos, aunque nosotros no fuéramos conscientes de ello. Sin embargo, la IA ha dejado de ser un figurante para querer convertirse en actor principal. Modelos computacionales como el diseñado por el Instituto de Ingeniería del Conocimiento han demostrado ser capaces de escribir su propia versión de El Quijote. Y ahí es nada.

Modelos como Midjourney, Stable-Diffussion o DALL-E hacen lo propio en el ámbito de la imagen. Tan solo tienes que describir por escrito como será tu imagen (“prompt”) y la máquina virtual hará el resto. Hoy por hoy, los resultados distan de ser perfectos, pero desde luego nos sirven como una ventana para ver lo que está por llegar.

Si bien nosotros transformamos la realidad a través de nuestros sentidos y experiencias, la IA hace lo propio mediante las matemáticas. Esa es la función que cumplen los “prompts”: condensar lo más representativo y esencial, como si de una ecuación se tratara, para dar como resultado algo ¿nuevo?

Alimentar a la bestia

Transformar ideas y conceptos en algo palpable es una tarea que requiere de una documentación previa. Aunque creas que puedes crear algo de nada, lo cierto es que eso no es así. Tu mente se nutre del entorno y tus referencias siempre están presentes en tus creaciones, lo quieras o no. Pues una IA funciona de forma muy similar.

Las IA hacen uso de grandes bancos de datos para “entrenar”. Al igual que un artista, una IA toma referencias de esos datos y los utiliza para dar lugar a escritos, imágenes e incluso vídeos (como la IA que está desarrollando Meta).

Sin embargo, se ha abierto un debate ético entorno a dichos bancos de datos. en el caso de la ilustración, múltiples artistas han visto como sus obras han sido usadas sin consentimiento para entrenar a las IA.

Si además sumamos el hecho de las IAs cada vez son capaces de generar mejores imágenes, tenemos como resultado un sector escandalizado que ve peligrar su trabajo. Artistas como Jon Juarez o David Rubín han sido muy vocales respecto al tema y no tienen reparos al mostrarse totalmente en contra. Según podemos leer en Business Insider, Rubín afirma que las inteligencias artificiales no traerán nada bueno consigo y que “ahora cualquiera con meter unos parámetros puede generar arte gracias a una IA; es una banalización del mismo“.

Sin embargo, también los hay quienes se muestran a favor. Muchos creadores también ven a las IA como una herramienta más que puede favorecer la creación artística. Algunos ponen de ejemplo la irrupción de la fotografía o incluso, la aparición de Adobe Photoshop. ¿Cuántas veces hemos escuchado por ejemplo que el arte digital no es arte como tal o que usar autotune es no saber cantar?

Por mucho que duela reconocerlo, las IAs han llegado para quedarse. No obstante, cierto es que estas también deberían ajustarse a las leyes de propiedad intelectual. Una mayor regulación debe de ser obligatoria si en el futuro queremos convivir con las IAs en paz.

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