Un niño aficionado a Minecraft me da una lección de humildad y amor

“Los refugiados pueden venir a mi casa a jugar a Minecraft”, puedes leer en el cartel que lleva el niño de la imagen.

¿Acaso no es bonito? Un niño que decide distanciarse de la crisis de los refugiados sirios (un conflicto del que no pienso añadir nada pues este no es el lugar para debatirlo) para abrir su corazón y ayudar a los refugiados.

Creo escuchar algunas voces escépticas: “Este niño no va ayudar a nadie de ese modo”. Claro que no. Pero ponte en la piel del niño: lo relevante es que, dentro de sus posibilidades, está haciendo todo lo posible en su mano para aliviar a otro ser humano. Si esto hubiese ocurrido cuando yo era niño ni me hubiese molestado en hacer este cartel. Habría seguido jugando en mi casa al Monkey Island (sí, soy algo viejo ya).

Ojalá todos los niños Gamer fuesen como él. En este sentido te invito a que descubras una información radicalmente diferente que critica en cierto modo a los famosos “niños rata”: haz clic aquí para leerla y reírte un rato.

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Fuente utilizada para redactar esta información: Los divertidos memes de Cuánta Razón

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