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¿Por qué Los Fabelman es la película más conmovedora del año (y se debe llevar el Oscar)?

Steven Spielberg firma con Los Fabelman su película más personal, y es tan buena que merece ganar el Oscar

¿Por qué Los Fabelman es la película más conmovedora del año (y se debe llevar el Oscar)?
Juan Carlos Saloz

Juan Carlos Saloz

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Los Premios Oscar están a punto de celebrarse, y las apuestas no podrían estar más igualadas. A lo largo de las últimas semanas se han celebrado premios como los Globos de Oro, los WGA Awards o los DGA Awards, y películas como Los Fabelman, Todo a la vez en todas partes o Almas en pena de Inisherin se han vencido unas a otras en una batalla sin igual.

A pesar de que venimos de un par de años algo flojos en lo que a los Oscars se refiere —bueno, flojos del todo no, o sino que se lo digan a Will Smith—, esta temporada vuelven con muchísima fuerza. La mayoría de películas nominadas cuenta con una calidad impresionante, y tanto es así que se han quedado fuera apuestas millonarias como Avatar: el sentido del agua o Babylon.

Pero si hay una película que está destacando por encima del resto esa es Los Fabelman (The Fabelmans). Esta película es la enésima consagración de Steven Spielberg después de muchos años en los que sus películas han pasado algo más desapercibidas para los premios —aunque ha sido constantemente nominado— y sin duda es su obra más redonda hasta la fecha, con permiso de La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan.

Existen numerosos motivos por los que Spielberg debería alzar el premio a Mejor Director de nuevo, e igualar a Frank Capra y William Wyler como los segundos directores que más estatuillas han ganado personalmente con un total de tres. Si esto fuera así, solo quedaría por detrás de John Ford, a quien Spielberg tiene tanto apego que incluso lo ha retratado en Los Fabelman, interpretado por un siempre divertido David Lynch.

The Fabelmans', crítica: vuelve la magia de Steven Spielberg

La película de la vida de Steven Spielberg

A pesar de que tiene grandes competidores como las ya citadas Almas en pena de Inisherin o Todo a la vez en todas partes, además de otras películas que podrían dar la sorpresa como Sin novedad en el frente o Tár, Los Fabelman merece ganar como Mejor Película. Y es que, no por nada, Spielberg ha retratado en esta película su propia vida.

Así es. A pesar de que ha bautizado a la familia como Fabelman y no Spielberg, esta es la película más personal del director hasta le fecha. Y eso que ha dirigido la friolera de 37 películas hasta la fecha. En casi todos sus filmes aparecen temas que se tocan aquí, como la paternidad, la obsesión por una pasión —en este caso sobre el cine, pero en Encuentros en la tercera fase era los aliens— o el amor juvenil. Sin embargo, en este ha cogido directamente su historia para contar la película.

Con un guión a pachas junto a Tony Kushner (Múnich), Spielberg ha creado la película de su vida. En ella cuenta su infancia como judío, el drama de la separación de sus padres —su madre dejó a su padre por el mejor amigo de su marido— y su madurez junto al cine. Vemos su maestría con la cámara desde pequeño; primero con sus hermanas y luego con sus amigos, con quienes hacía cortometrajes increíbles para ganar medallas como boy scout.

The Fabelmans – Palomitas caramelizadas

Pero la película se vertebra el cine como algo más que una pasión, como no deja de repetir una y otra vez. Es su forma de entender la vida: de hacer amigos, de echarse novia y de ser respetado por los demás. Es, incluso, la forma con la que cambia la vida de su familia. A través de una de sus películas caseras, descubre la relación entre su madre y el mejor amigo de su padre… y ahí es cuando explota todo.

Después de ser advertido de que el amor de su vida puede ser también su maldición, Spielberg cuenta cómo incluso casi llega a dejar de lado su idea de hacer películas. Pero el amor siempre puede más; y el joven Fabelman AKA Spielberg sabe que debe luchar por ello.

Esta carta de amor al cine no ha llegado ahora, cuando Spielberg tiene ya 76 años, por casualidad. Aunque su idea de dirigir Los Fabelman llevaba en su cabeza desde hacía mucho, no quería dirigirla hasta que sus padres murieran. Bastante ya habían sufrido, los pobres. Pero su madre no murió hasta 2017, con 97 años. Y su padre no lo hizo hasta 2020, con 103 años. Esta longevidad fue retrasando el rodaje de Los Fabelman… pero al fin Spielberg ya se ha liberado de ellos (perdón por la crueldad) y ha podido dirigir la película de su vida.

Lionel Trains In The Fabelmans (2022)

Una dirección sublime

Los Fabelman merecen el Oscar a Mejor Película por su historia y cómo está contada como una preciosa carta de amor al cine. Pero, por encima de todo, lo merece por la intachable dirección de Steven Spielberg. Es posiblemente una de las películas mejor dirigidas de los últimos años, sin un pero en su ritmo, movimientos ni interpretaciones. Cada fotograma es una obra de arte en sí mismo, y además sabe aplicar cada aprendizaje de Spielberg por su camino como cineasta.

Al principio de su carrera, Spielberg ya demostró ser un director de diez, siendo capaz de mover la cámara como nadie y de componer planos con una mestría absoluta. Sin embargo, a veces sufría de “preciosismo”. Sus películas más emotivas perdían en emoción, en ocasiones, por estar “demasiado bien dirigidas”, dejando todo al trabajo de dirección y menos al interpretativo.

Pero, a medida que fue avanzando en su carrera y enfrentándose a historias como La Lista de Schindler, Múnich o Lincoln, aprendió a controlar su maestría dejando hueco también a la improvisación, la intuición y el trabajo actoral. Gracias a ello ha podido componer, con Los Fabelman, una mezcla perfecta de sus superpoderes como cineasta, generando una obra tan personal como global que quedará en el recuerdo.

The Fabelmans (2022) - About the Movie | Amblin
Juan Carlos Saloz

Juan Carlos Saloz

Periodista cultural especializado en cine, series, cómics, videojuegos y todo lo que tus padres intentaban que evitaras en tu infancia. También director de cine en ciernes, guionista y liante profesional.

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