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La IA ya asume trabajo en EE. UU.: uno de cada cinco empleados le delega tareas

Dos tercios de esas tareas se entregan casi sin cambios

La IA ya asume trabajo en EE. UU.: uno de cada cinco empleados le delega tareas

Anthony John Padilla

  • 16 de agosto de 2026
  • Actualizado: 16 de agosto de 2026 a las 9:16
La IA ya asume trabajo en EE. UU.: uno de cada cinco empleados le delega tareas

Un estudio de la firma Epoch calcula que hoy uno de cada cinco empleados en Estados Unidos ya delega al menos una tarea laboral en sistemas de inteligencia artificial, una tarea que antes habría hecho un compañero. El dato apunta a algo muy concreto: la organización cotidiana del trabajo ya se está moviendo.

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Para Epoch, estas herramientas han dejado de ser un apoyo puntual. Empiezan a quedarse con partes específicas de la carga de trabajo.

Ya no se usan solo para consultar dudas, resumir textos o sacar ideas. Muchos trabajadores les están entregando tareas enteras y, en bastantes casos, aceptan el resultado con retoques mínimos o directamente sin tocarlo.

Epoch pone cifras a esa confianza: cerca de dos tercios de las tareas asistidas se entregan con apenas cambios o sin ninguno. La confianza en estas plataformas sube, y con ella también la dependencia.

Donde más se nota es en los campos técnicos, donde el trabajo suele estar más estructurado y, por lo mismo, resulta más fácil de automatizar.

Desarrollo de software y análisis de datos figuran entre las áreas que más recurren a este tipo de sistemas. Tiene sentido si se mira la rapidez con la que se han colado asistentes para programar, analizar información y redactar documentación técnica.

Pero no ocurre igual en todas partes.

Cuando la herramienta hace la mayor parte de una tarea, el 53% de los trabajadores dice que ahorra tiempo, según Epoch. Aun así, alrededor de una de cada seis tareas asistidas termina llevando más tiempo que antes, ya sea por errores, por falta de contexto o porque revisar el resultado acaba comiéndose el supuesto ahorro.

Ahí aparece la parte menos limpia del asunto: la promesa de eficiencia existe, sí, pero depende mucho del tipo de trabajo, de la experiencia del empleado y de la calidad de la supervisión humana.

Y la adopción va bastante más allá de delegar tareas.

Una encuesta de marzo de 2026 de la Oficina del Censo de Estados Unidos mostró que el 55% de los trabajadores había usado inteligencia artificial en al menos una de once actividades laborales habituales. Otros estudios, por su parte, sitúan la adopción total en el entorno profesional en cifras de hasta el 89%.

Parte del impulso viene de algo muy simple: estas funciones ya están metidas en programas que usa medio mundo, como Microsoft 365 de Microsoft o Google Workspace de Google. A eso se suman asistentes capaces de programar reuniones, redactar informes y moverse entre distintas aplicaciones corporativas.

Las organizaciones ya están respondiendo. Empiezan a fijar políticas formales sobre seguridad, confidencialidad y supervisión humana, y también aparecen puestos específicos centrados en la estrategia y en sacar rendimiento a estas plataformas.

Por ahora, la escena es bastante clara: en muchas oficinas, la nueva “persona” a la que se le pasa trabajo ya no es un compañero, sino una máquina. Falta ver hasta qué punto ese cambio terminará convirtiéndose en una transformación laboral permanente.

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