La fiebre de Snapchat contagia también Twitter: todos quieren que envíes fotos

Twitter ha mejorado sus mensajes directos. Instagram ha lanzado Direct. Snapchat y Facebook coquetean. ¿Qué está pasando?

Todos los grandes de Internet están potenciando su chat, la faceta más efímera de sus servicios. Lo hacen como Twitter, que ha introducido fotos en los mensajes privados, o como Facebook, que ha intentado comprar Snapchat. Google mima Hangouts, mientras que Microsoft se ha dedicado en cuerpo y alma a fundir Skype con Windows.

Ocurre que el chat móvil es un tesoro del que todos quieren apropiarse. Junto con la navegación web y los juegos, el chat es la función que más tiempo nos tiene enganchados a la pantalla del teléfono. Ese tiempo se traduce en mucho dinero. ¿Cómo? A través de publicidad, stickers y otros servicios. El chat es el gancho perfecto.

Mientras tanto, WhatsApp observa con paciencia desde un trono del que nadie ha conseguido todavía moverle. Su fórmula minimalista, sin publicidad, stickers ni juegos, ha aguantado muy bien durante estos años. Pero el bosque del chat se mueve hacia su castillo, y a partir de 2014 el dominio de WhatsApp podría tocar a su fin.

Fragmentado, efímero, visual: así es el nuevo chat

Los grandes se dotan de chat y arrastran a sus usuarios a la batalla. Twitter cuenta con 500 millones de usuarios. Instagram tiene 150. WhatsApp, casi 400. Números enormes, ejércitos enteros que de repente se encuentran conversando en muchos sitios distintos. Lo que se dice en Twitter no está en Facebook, y viceversa.

Juego de… Chats. Ahora todos los grandes se han unido a la batalla

Hace una década, cuando Messenger, ICQ, Yahoo! Messenger y otros peleaban por ser el chat de todos en el Escritorio, aparecieron los primeros multi-mensajeros, como Trillian. Intentaban conectar experiencias muy diferentes en una sola ventana. Finalmente, cuando la mayoría de protocolos tiraron la toalla, acabaron por desaparecer.

Hoy en día será difícil que veamos aparecer un nuevo Trillian. Por razones estratégicas y de seguridad -pero sobre todo de negocios-, las grandes redes permanecen cerradas. Para que viésemos un multi-chat que agrupase WhatsApp, Facebook y Hangout, por ejemplo, todos ellos deberían ser más transparentes. Eso no va a pasar.

Por otro lado, el énfasis puesto en stickers y fotos crea problemas nuevos. Mientras un texto puede verse en notificaciones, la imagen obliga a un visionado amplio, y si la imagen enviada tiene contenido desagradable o inapropiado, el efecto final puede ser muy negativo.

Las nuevas modalidades de chat atraen a usuarios jóvenes. Es el caso de Snapchat

Para evitar los problemas que genera lo visual -incluido el del almacenamiento-, el chat del futuro busca ser efímero, con mensajes que se autodestruyen al cabo de unos segundos, al más puro estilo Snapchat, cuyas fotografías se pueden ver sólo durante unos instantes.

Se avecinan tiempos interesantes para la comunicación

El teléfono se creó para facilitar la comunicación entre las personas. Gracias al chat, a las cámaras de alta calidad y a conexiones cada vez mejores, la comunicación vuelve a ser el foco principal, pero esta vez con imágenes y vídeos cortos. Selfies, cupcakes, momentos significativos o absurdos, retocados, compartidos y luego olvidados.

Para ti, el usuario final, este es un momento emocionante. A la hora de comunicar puedes elegir entre un abanico amplísimo de opciones. Tus decisiones determinarán qué servicio se alzará como el ganador de la contienda por el chat más popular. Pero en medio de este jolgorio, conviene no olvidar aspectos importantes, como la seguridad.

¿Qué opinas de esta nueva obsesión por el chat visual?

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