¿Por qué nos enganchan los juegos difíciles como Flappy Bird, DayZ y Dark Souls 2?

Para muchos aficionados a los juegos, la mayoría de los lanzamientos que se publican actualmente son demasiado fáciles y no ofrecen un nivel de desafío suficiente.  Es tal vez por ello que una nueva generación de juegos hardcore ha seducido de nuevo a los jugadores.

Pero, ¿por qué motivo deberíamos someternos a sesiones de tortura virtual? ¿Qué placer puede encontrar un jugador en ver Game Over una y otra vez?

Jan-Hendrik, Vincent y yo nos hemos reunido para analizar este fenómeno. Queremos compartir contigo nuestros puntos de vista y explicar por qué nos hemos vuelto a adictos a juegos como Dark Souls 2DayZ y Flappy Bird, tres títulos totalmente distintos pero con un elemento en común: una dificultad fuera de lo normal.

Dark Souls 2 y Jan-Hendrik: “Sin lugar para la suerte o la casualidad”

janhendrikRecuerdo muy bien cómo empezó el fenómeno Dark Souls, una experiencia llena de dificultades, si no me falla la memoria. ¿Qué? ¿Ya estoy muerto? ¿Después dar sólo unos pasos? Y encima, ¿tengo que volver a jugar desde el principio?

Era un juego muy cruel. Pero aprendiendo de mis errores, descubrí poco a poco los secretos. Rápidamente, aprendí cómo evitar los ataques de los enemigos para sobrevivir durante más tiempo a los castigos propinados por unos monstruos cada vez más horrendos.

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He tenido la oportunidad de probar Dark Souls 2 y puedo decir que no ha perdido la atmósfera densa y despiadada de la serie. Cada monstruo, incluso los más pequeños, pueden matarte por la espalda si no estás atento. Pero, ¿qué es lo que me parece apasionante de afrontar la muerte a cada segundo? La respuesta es simple: el peligro permanente me une inevitablemente a mi personaje dentro del juego.

Cada Game Over es un fracaso personal. Sus consecuencias, las quiero evitar con todas las partes de mi cuerpo…

En Dark Souls, quiero proteger como sea a mi alter ego pixelado. Este tipo de identificación no la he sentido ni en la mayoría de FPS, ni en otros juegos de rol. En mi opinión, mi adicción la explican dos características únicas del juego. Por un lado, en Dark Souls, yo soy el único responsable si mi personaje muere. Por otro, la muerte de los personajes tiene consecuencias reales, al revés de lo que sucede en la mayoría de juegos actuales. Cada Game Over es un fracaso personal. Sus consecuencias, las quiero evitar con todas las partes de mi cuerpo.

Sí, Dark Souls es tremendamente difícil. Pero es un juego justo y perfectamente equilibrado. Con la atención necesaria y una buena preparación, los jugadores pueden superar todas las pruebas. No hay lugar para la suerte o la casualidad. Sólo tu mando, tu sentido de la observación y tu capacidad de aprendizaje te convertirán en un campeón. En Dark Soul, cada Game Over es una nueva lección a poner en práctica al instante. Lecciones que yo tuve el placer de aprender de memoria.

DayZ y Vincent: “Un juego masoquista”

Dayz es verdaderamente un juego difícil, yo diría que incluso masoquista. Y es que gran parte del placer que provoca viene del dolor que recibe tu personaje. Como en muchos juegos hardcore, DayZ se basa en la mecánica de la muerte permanente para ofrecer una experiencia de juego absorbente. En DayZ, cuando tu personaje muere, muere para siempre. Es imposible devolverlo a la vida y también lo es guardar los avances o su equipación.

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Llega la hora de volver a empezar de cero y es precisamente ahí donde se encuentra el interés de DayZ. La ocasión de redescubrir el gigantesco mundo del juego, de nuevo. Tendrás que volver a buscar agua, vendajes y un arma rudimentaria para poder defenderte de los zombis. Y una vez que hayas recuperado tu equipación y que un sentimiento de sguridad te brinde unos segundos de paz, morirás una vez más.

En DayZ, cuando tu personaje muere, muere para siempre.

Cuando juego a DayZ, siento también el miedo que sentiría si realmente fuera un superviviente perdido en mitad de un mundo post-apocalíptico lleno de zombis. Una bala perdida, la mordedura de un zombi o una simple caída te pueden hacer perder horas de avance. DayZ es una experiencia de intensidad descomunal. Su dificultad y su brutalidad hacen de DayZ, en mi opinión, uno de los juegos más aterradores de todos los tiempos.

Flappy Bird y Samuel: “Una comunidad de jugadores locos y furiosos”

Probablemente ya conoces Flappy Bird. En unos días, este simple juego básicamente revolucionó Internet. Entre rumores de plagio y especulaciones económicas diversas, cada día más jugadores se hacen misteriosamente adictos al juego. ¿Magia negra? ¿Hipnosis? ¿Cómo explicar esta atracción súbita por las peregrinaciones del pájaro pixelado?

Para algunos, el juego encuentra su éxito gracias a una dificultad increíble. Para otros, se trata de la sencillez. Personalmente, no me impresionaron ni el simplista diseño pixelado ni la experiencia de juego poco original de Flappy Bird. Es precisamente la mezcla de estos elementos las que puede haber originado el éxito efímero del juego.

Flappy Birds

No me impresionaron ni el simplista diseño pixelado ni la experiencia de juego poco original de Flappy Bird

No hace falta un título en diseño de videojuegos para darse cuenta de que el estilo visual de Flappy Bird ha sido fuertemente inspirado por Super Mario Bros, un clásico entre los clásicos que grabó sus personajes pixelados de colores llamativos en las retinas de toda una generación de jugadores. Es como si los dueños de smartphones del mundo entero ya conocieran Flappy Bird antes de que se lanzara el juego.

La simplicidad legendaria del juego también puede explicar su éxito. Gracias a su modo de control con un dedo, Flappy Bird da la impresión de que cualquiera puede dominarlo con suficiente práctica. Una estrategia que deja frustrados a los jugadores, que prueban una y otra vez para superarla.

Flappy Bird da la impresión de que cualquiera puede dominarlo con suficiente práctica​.

Pero el auténtico toque maestro de Flappy Bird es lo rápido que se puede volver a jugar. Una vez tu pájaro se haya estampado contra una de las emblemáticas tuberías verdes del juego, solo pulsando un botón podrás volver a intentarlo. Una mecánica que es un soplo de aire fresco en una plataforma infestada de juegos que cada vez incitan más a realizar compras desde la aplicación.

Personalmente, lo que me hizo adicto durante un tiempo a Flappy Bird es su comunidad de jugadores locos y furiosos. En efecto, el juego cuenta con opciones para compartir que permiten a los usuarios vanagloriarse de sus ridículos marcadores frente a sus amigos

Fue suficiente pelear un poco para convertirme durante días y días en el primer clasificado entre mis contactos de Google+ con la extraordinaria puntuación de 36 puertas superadas. ¿Quién dijo miedo?

Ahora ya sabes por qué nos gustan tanto los juegos difíciles y por qué es complicado dejar de jugar. Si, al revés que nosotros, prefieres algo distinto, aquí tienes unos cuantos juegos accesibles para jugarlos en familia.

Y tú, ¿a qué juegos te has enganchado?

Artículo original de Softonic FR. Adaptado del francés.

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