Facebook, 10 años después: qué haría de forma diferente

Si pudieras viajar en el tiempo, y regresar al momento en que te apuntaste a Facebook, ¿hay algo que harías de otra forma? Esta es la pregunta que nos hemos hecho aquí en Softonic,  con la esperanza de que puedas aprender algo de nuestros propios errores.

Facebook ha cumplido 10 años: un momento para los recuerdos… 10 años, 10 historias. En Softonic, 10 de nosotros hemos echado la vista atrás para recordar el momento en que entramos en Facebook por primera vez. ¿Cómo éramos entonces? ¿Jóvenes, entusiastas, todavía ajenos a todos los problemas de privacidad que Facebook traería? ¿O por el contrario éramos desconfiados, y defendíamos con uñas y dientes nuestra información personal en Internet?

Hay una cosa de la que sí estamos seguros: si pudiéramos volver atrás en el tiempo, justo al año en que creamos nuestra cuenta de Facebook, hay algo que haríamos de forma diferente: quizás compartir menos cosas, o tener menos amigos, o ser más cuidadoso a la hora de revelar detalles de uno mismo.

Aquí os contamos nuestras historias, y lo que hemos aprendido de nuestra experiencia, para que si un día te encuentras en la misma situación, no cometas los mismos errores que nosotros.

Markus: compartir menos cosas

Cuando empecé a usar Facebook en 2006, no pensé en el impacto que podría tener en mi vida social. Como viajero incansable, mi lista de amigos creció rápidamente por encima de los 500. Y además no tenía muy claro cómo usarlo.

En 2010 ya me había convertido en un adicto a Facebook, y compartía un montón de cosas privadas e inútiles con gente a la que apenas conocía. Para empeorar aún más las cosas, adquirí el hábito de seguir constantemente todos los cotilleos de mi muro. Así que decidí eliminar mi perfil de Facebook y dejarlo durante un año.

En 2011 volví, y aquí sigo desde entonces, pero con una perspectiva totalmente diferente. Ya no tengo una línea del tiempo en sí; sólo mantengo unas cinco publicaciones en mi muro, y soy mucho más selectivo a la hora de añadir amigos. Hoy en día, puedo pasar fácilmente más de una semana sin entrar en mi perfil.

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Fabrizio: añadir menos amigos

Facebook mató mi blog personal. En 2007 aún escribía sobre asuntos muy personales, pero la visibilidad que estaba obteniendo me hacía sentir incómodo. Cuando llegó Facebook, me dio más poder sobre quién podía leer mis publicaciones, y también más formas de recibir comentarios sobre ellas. Los lectores eran más visibles, aunque también menos numerosos.

Ahora sigo usando mi perfil como banco de pruebas para mis experimentos de escritura creativa, y también para que mis amigos lean mis cosas antes que otros. Mi número de amigos en Facebook se situó recientemente por debajo de 140, que es inferior al número de Dunbar. Y de vez en cuando borro contactos para mejorar la calidad de mi timeline, y para librarme de los trolls.

Para decidir qué compartir con quién, aprende a gestionar las opciones de privacidad en Facebook

Junko: añadir menos compañeros de trabajo

Abrí mi cuenta de Facebook en noviembre de 2007, pero en aquella época apenas lo usaba, dado que la mayoría de mis amigos japoneses usaban otra red social llamada Mixi, en la que puedes usar un apodo como identificación. A finales de 2010, Facebook consiguió finalmente hacerse popular en Japón, mientras que Mixi perdía fuerza.

Los japoneses tienen una forma de ser un tanto peculiar, y esta tendencia se puede observar en la forma en que interactúan en las redes sociales. Los japoneses se sienten un poco obligados a darle al botón “Me gusta” y hacer comentarios positivos en los muros de sus amigos y compañeros, ya que se supone que tenemos que mantener una armonía personal a todos los niveles (el llamado tatemae). Personalmente, intento no tener muchos amigos del trabajo en mi Facebook, para no sentirme culpable por no darle al “Me gusta” todo el rato. ¿Suena muy raro?

Maria: no hacerme fan de todo

Empecé a publicar cosas en Facebook en septiembre de 2008. Durante esa época abrí también mi cuenta de Twitter, y al principio no veía clara la diferencia entre estas dos redes sociales, y lo publicaba absolutamente todo: lo que comía, lo que hacía, lo que sentía. Pero la peor parte llegó cuando empecé a hablar de mí misma… ¡en tercera persona! “Maria está cansada”, “Maria busca trabajo”…

Por suerte, me di cuenta enseguida de que sonaba bastante ridículo, así que empecé a entretenerme con otra cosa: darle al botón “Hacerse fan” (ahora “Me gusta”) casi de cada comida, personaje o lugar cuya página veía en Facebook. El café, los leggings, los perros de raza cocker spaniel… Me hice fan de todo. Pero, ¿era esto realmente necesario? Ahora veo que no, pero en 2008 lo veía todo de forma diferente. Por suerte, he madurado.

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Pier Francesco: crear un perfil con mi nombre real

Mi primer acercamiento a Facebook consistió en intentar mantenerme lejos de él por todos los medios. Pero un día me uní a un equipo con una causa común muy importante (recoger donaciones para las víctimas del terremoto de Abruzzo, en 2008), como responsable de la creación de contenido; y como el medio elegido para promover nuestra iniciativa era Facebook, no me quedó otro remedio que rendirme y crear mi perfil.

Pero… no del todo. De hecho, creé un perfil falso. Quería resistirme al tsunami social, aunque esto a la larga me trajo problemas. Por ejemplo, siempre tenía que dar explicaciones cuando respondía a solicitudes de amistad, y explicarle a la gente quién se escondía detrás de ese nombre desconocido. Además, tampoco se me podía encontrar con el buscador de Facebook.

Si pudiera volver a esos días, me crearía un perfil normal desde el principio. Aunque al final, todo salió bien: Barisciano, el pueblo para el que recogíamos dinero, tenía 10.000 euros. Reales. Y yo, mi primer perfil de Facebook. Aunque fuera falso.

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Daniel: crear un perfil con un nombre falso

La primera vez que oí hablar de Facebook pensé que era una copia mal hecha de MySpace, que no tenía ni siquiera la música; nada que me atrajera, vamos. Pero no tardé en crear mi cuenta. Era 2008, en aquel momento me marchaba de Australia y era la excusa perfecta para mantener el contacto con los amigos que había hecho allí, y que ya lo usaban.

¿Lo primero que hice? Poner mi nombre real, añadir mucha, muchísima gente e incluso subir algunas fotos. Aunque luego no tardé mucho en eliminar esas imágenes, cambiar mi nombre por uno inventado y personalizar mis opciones de privacidad. Ahora ni siquiera se me puede etiquetar en una foto o una publicación sin que yo lo apruebe primero. Cómo cambian las cosas, ¿eh?

Igual que Daniel, aprende cómo configurar las opciones de privacidad de Facebook y controlar el etiquetado de fotos

Sebina: no usar Facebook Connect

Érase una vez (en 2008, para ser más exactos) una chica que entró en el alegre mundo de Facebook. Al principio era bastante precavida y sólo usaba mi perfil para recuperar viejas amistades y hacer nuevas, como si fueran sellos de una preciada colección, con una curiosa mezcla de sabores entre nostalgia y sorpresa.

Pero cuando mi hermana, mi madre y toda mi familia se unieron a Facebook, la cosa cambió bastante y empecé a compartir también pensamientos, fotos, enlaces e incluso sentimientos. Me volví menos precavida, sobre todo por pereza. No me preocupaba mucho por las opciones de privacidad, y usaba Facebook Connect alegremente para probar nuevas apps y servicios sin registrarme en ellos.

Hace poco, gracias a MyPermissions, descubrí que había más de 190 apps a las que había dado acceso a mi información personal. Bloqueé el acceso a todas ellas y me hice una promesa a mí misma: no le des a ese botón azul nunca más, perezosa…

Para no repetir los mismos errores que Sebina, aprende cómo usar MyPermissions

Baptiste: usar mensajes privados en vez de compartirlo todo

Nunca he sido muy fan de Facebook. Todavía pienso que exponer cosas privadas en Internet tiene un efecto negativo en la vida de las personas. Pero a pesar de esto, yo también me enganché a él.

Por aquel entonces, todos mis amigos habían abandonado ya Windows Live Messenger y Skype, y todo el mundo hablaba de ese tal Facebook. El 30 de enero de 2011 decidí probarlo y me creé una cuenta. Inmediatamente fui a echarle un vistazo a las opciones de privacidad. Algunos piensan que es una preocupación innecesaria; otros, una medida de precaución.

Hoy en día, uso Facebook a diario para hablar con mis amigos… pero a través de mensajes privados. Prácticamente no publico nada en mi muro, y no comento en las publicaciones de otros. Soy un mal usuario de Facebook, que piensa que todo ese ansia por compartir cosas no tiene sentido. Pero también soy la prueba de que los servicios de Facebook se pueden usar sin tener que hacer un “Me gusta” a todo lo que ves por ahí.

¿Usas mucho el chat de Facebook? Entonces te interesa este truco para que tus amigos no sepan cuánto has leído un mensaje.

Samuel: proteger mi reputación online

Mirando mi muro, parece que empecé a usar Facebook en 2007. No me acuerdo de mucho de esa época, pero lo más realmente importante que sí recuerdo es la regla que me impuse a mí mismo y a mis amigos: Facebook NO es la vida real.

Desde el principio, vi los peligros de una plataforma en la que podías simplemente añadir o ignorar amigos, rechazar mensajes o escribir libremente en el muro de una persona. Sabía que, tarde o temprano, nuestras vidas estarían tan interconectadas con las redes sociales que sería difícil ver la diferencia entre la vida real y las interacciones sociales en Internet.

Si pudiera empezar de nuevo desde cero, creo que haría las cosas de forma ligeramente diferente. Sí, Facebook no es la vida real, pero se ha convertido en una parte importante de ella y creo que habría tomado algunas medidas para proteger mi reputación online durante mis primeros años de la famosa red social.

Jan-Hendrik: vivir sin él

Yo lo tengo bastante fácil; podría responder la pregunta de cuál ha sido mi error más grande en Facebook con un simple “ninguno”. Ninguno porque soy el rarito del grupo, la oveja negra sin cuenta en Facebook. ¿Ha sido un error no crear una cuenta? Lo sería si me hubiera hecho sentir marginado, o perderme información importante. Sin embargo, no le veo la gracia a pasarse todo el día viendo fotos de gatitos.

Lo mismo se puede aplicar a la información en general. Prefiero buscar los temas que me interesan de forma activa, en lugar de verme inundado por un exceso de información. El tiempo necesario para filtrar lo verdaderamente importante (lo menos) y lo inútil (la mayoría) es demasiado precioso para mi gusto.

Las interacciones sociales han sido siempre posibles, antes de Facebook y fuera de él. Por esta razón, no me he unido a Facebook  en los últimos 10 años – y probablemente no lo haga en los 10 siguientes. Quizás algunos lo vean como un error. Pero yo no.

¿Estás de acuerdo con Jan-Hendrik? Entonces, aprende a borrarte de Facebook de una vez por todas.

¿Y tú?

Han pasado 10 años y todos hemos cometido errores, pero esperamos que leyendo nuestras historias hayas aprendido 10 nuevas formas de usar mejor Facebook, proteger más tu privacidad y ser más consciente de lo que publicas online. Porque nada en este mundo es realmente malo, pero la ignorancia y el abuso pueden transformar algo aparentemente inocuo en una amenaza.

¿Cómo te ha ido a ti en estos 10 años de Facebook? Déjanos un comentario con tu historia y lo que harías de forma diferente si abrieras hoy tu perfil en Facebook.

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