IA

Europa tiene un año para competir en el cómputo avanzado: o quedará a la sombra de EEUU y China

El plan exige triplicar su capacidad hasta el 15% en 2030

Europa tiene un año para competir en el cómputo avanzado: o quedará a la sombra de EEUU y China

Manuel Bosque

  • 14 de septiembre de 2026
  • Actualizado: 14 de septiembre de 2026 a las 10:12
Europa tiene un año para competir en el cómputo avanzado: o quedará a la sombra de EEUU y China

Europa se ha puesto un reloj muy corto delante. Un nuevo documento estratégico, respaldado por varias figuras de primer nivel, sostiene que el continente tiene apenas un año para reaccionar si no quiere quedar definitivamente por detrás de Estados Unidos y China en la nueva carrera tecnológica. La intención del texto es cortar una dependencia que lleva tiempo creciendo: la de los modelos más avanzados desarrollados fuera de sus fronteras y la de decisiones que se toman en otros centros de poder.

Si todo sigue igual, advierte el documento, Europa puede acabar convertida en un “campo de maniobra de potencias extranjeras”.

La propuesta pone una meta muy concreta sobre la mesa: elevar la cuota europea de capacidad mundial de centros de datos y cómputo avanzado desde el 5% aproximado actual hasta el 15% en 2030. Para llegar ahí, el bloque tendría que triplicar su capacidad en un mercado que, además, seguirá creciendo a gran velocidad, según el propio texto. La urgencia se entiende mejor al mirar las cifras que recoge el documento: hoy La Unión Europea ronda ese 5%, frente a casi el 78% de Estados Unidos y en torno al 11% de China.

La distancia es enorme. Y no se trata de un asunto menor de infraestructura, sino de la base que alimenta a los sistemas más avanzados. Ahí también se juega la capacidad de Europa para competir, regular con criterio propio y no depender de terceros, tal como plantea el informe.

El texto se presenta como una estrategia de transformación para Europa y lleva firmas con peso político, económico y técnico. Entre ellas están Philippe Aghion, la ex comisaria europea Margrethe Vestager, Monika Schnitzer y Marta Kwiatkowska. La mezcla dice bastante por sí sola: visión industrial, experiencia regulatoria y conocimiento científico, todo junto.

La idea de fondo que recorren los autores es simple: aprobar normas no alcanza. Europa también necesita músculo industrial, acceso a infraestructura crítica y conocimiento técnico dentro de las propias instituciones públicas.

Entre las recomendaciones más llamativas aparece la creación de una alianza de Estados miembros dispuestos a sacar partido de los puntos fuertes de Europa en la cadena de suministro. El ejemplo más claro que cita el documento es ASML, líder en las máquinas de litografía que resultan esenciales para fabricar chips avanzados.

Lo que plantea el texto es convertir esa posición en una baza de negociación internacional y en una herramienta para reforzar la autonomía tecnológica del bloque, en vez de resignarse a ser solo un mercado de consumo para productos diseñados fuera.

Los autores también reclaman incorporar especialistas en sistemas más avanzados dentro de las instituciones europeas, para que quienes supervisan esta tecnología entiendan de verdad cómo funciona. A la vez, la aplicación de las normas sobre riesgos sistémicos no debería descansar solo en el criterio político, sino apoyarse en evaluaciones técnicas sólidas.

Y hay otra capa. Según la estrategia, la expansión de infraestructuras debería exigir beneficios claros para las comunidades locales, reforzar la resiliencia física y digital de esos centros y contar con reservas de emergencia ante riesgos cibernéticos, biológicos o incluso escenarios de pérdida de control.

La estrategia no se queda en los centros de datos. También propone que Europa lidere en tecnologías de verificación y garantía, mejore las condiciones para que las empresas de alto crecimiento puedan escalar dentro del mercado europeo y proteja a los trabajadores antes de que los cambios laborales se aceleren. Todo esto llega mientras Bruselas despliega su nueva normativa para sistemas avanzados, impulsa fábricas de cómputo y gigafactorías, trabaja en CADA y canaliza más de 1.000 millones al año en investigación a través de Horizon Europe.

Aun así, el informe viene a decir algo bastante directo: nada de eso bastará si Europa no se mueve ya, y con mucha más ambición.

Manuel Bosque

Manuel Bosque se ocupa de la cobertura de software en Softonic: programas de escritorio, herramientas de productividad y utilidades pequeñas que resuelven bien un solo problema. Su criterio es práctico —qué hace realmente un programa, qué pide a cambio y a quién le sirve—, y por eso desconfía de las listas de funciones y prefiere probar. Forma parte del equipo que decide cómo se cuenta el software en la web y trabaja a diario con herramientas de IA aplicadas a la producción editorial.

Directrices editoriales

Últimos artículos

Cargando el siguiente artículo

Sesión iniciada en Softonic como