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Cuando Mortal Kombat tuvo su propia obra de teatro a mediados de los años 90… y fue un exitazo

No, no le sacaban el espinazo a nadie

Cuando Mortal Kombat tuvo su propia obra de teatro a mediados de los años 90… y fue un exitazo

Randy Meeks

  • 3 de mayo de 2026
  • Actualizado: 3 de mayo de 2026 a las 23:20
Cuando Mortal Kombat tuvo su propia obra de teatro a mediados de los años 90… y fue un exitazo

Aunque el relato oficial asegura que Street Fighter siempre ha sido mucho más popular que cualquier saga de su competencia, desde Tekken hasta The King of Fighters, lo cierto es que hay una que, al menos en sus inicios, le hacía sombra. Mortal Kombat, con su gore, sus fatalities y su violencia absurda, no solo fue objeto de controversia en todo el mundo tras su lanzamiento en 1992, sino que, además, vendió millones de copias e hizo nacer una franquicia basada en cómics, videojuegos, series de televisión, películas y, para sorpresa de todos, ¡incluso una obra de teatro! Ponte el esmoquin y la pajarita, porque nos vamos de estreno.

¡You win! ¡Fatality!

En 1995, el mundo estaba disfrutando tanto de Mortal Kombat 3 como de Street Fighter II Turbo, en la edad de oro de los combates uno contra uno en los videojuegos. Y ya que la franquicia de Capcom apostó por el cine, en aquella pieza indeleble de cultura pop llamada Street Fighter: La película, en Midway no se iban a quedar cortos: no solo estrenarían su propia adaptación en agosto (que fue, por cierto, un absoluto bombazo que aniquiló a su competencia con 122 millones recaudados frente a 99), sino que también ampliarían su público en septiembre llegando a los escenarios con Mortal Kombat: Live Tour.

“Lo has jugado… Lo has visto… ¡Ahora vívelo!”. Ese era el eslogan de la obra de teatro de Mortal Kombat, que anunciaba que tendría luchadores de los tres juegos de la franquicia (por aquel entonces). Porque en el fondo era, literalmente, eso: un espectáculo de artes marciales con láser, luces y música, y en el que el joven público podía gritar a los luchadores. Algo así como la lucha libre mexicana, pero mucho menos bestia y grotesco. El argumento era, como imaginarás, absurdo: tres guerreros de la Tierra viajan al Mundo Exterior para rescatar a sus camaradas y encontrar un amuleto que pueda salvar nuestro planeta venciendo a Shao Kahn.

Tenía truco, como no podía ser de otra manera: durante la obra, los actores le pedían al público que compraran “amuletos del dragón”, a la venta en los mismos teatros, para poder salvar la Tierra. Se fabricaron, según parece, muchos menos que la demanda real, y era una pena, porque en un momento dado los luchadores pedían la interacción del público para unir sus amuletos con los de Liu Kang. Y si estás pensando que posiblemente esta pantomima se hizo en pequeños teatros locales o centros comerciales, quizá te sorprenda saber que su primera función fue, ni más ni menos, en el Radio City Music Hall de Nueva York, con capacidad para casi 6000 personas. Casi nada.

Después, el grupo se dividió en dos (para poder actuar en dos sitios distintos al mismo tiempo) fue de gira por más de 200 ciudades, como Cincinatti, Anaheim o Roanoke, con una parada posterior en la mismísima Buenos Aires, para traer toda la violencia innecesaria a Argentina. Los niños de la época estaban ensimismados. Los adultos, como era de esperar, no tanto. No se sabe cuánto dinero ganaron con esta obra, pero uno puede suponer que fue un buen pellizco, dado que llegaron incluso a sacar una grabación oficial en VHS. En plena Kombat-manía, no iban a dejar pasar la oportunidad de sacar un dinerillo extra.

Poco a poco, el fanatismo por Mortal Kombat se fue perdiendo a medida que sacaban videojuegos sin control, y a día de hoy volvemos a estar como en 1995, con nuevas películas de Street Fighter y Mortal Kombat. ¿Se atreverán algunas de las dos sagas a hacer su propia versión teatral o el miedo al cringe se lo impedirá?

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