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Cómo jugar a rol por primera vez: un mundo mucho más allá de ‘Dungeons & Dragons’

Si no sabías que los dados podían tener más de seis caras, este es tu artículo.

Cómo jugar a rol por primera vez: un mundo mucho más allá de ‘Dungeons & Dragons’
Randy Meeks

Randy Meeks

Utilizando el bastón mágico que encontraste en el reino de Folvendat conseguís abriros paso entre los enemigos a lo largo de todas las dimensiones y os plantáis delante de la puerta al Averno. La puerta es roja y pesada, y de su interior sale un hedor apestoso, puro azufre. Ni tan siquiera la vista mejorada de Fertrenn consigue ver más allá. Cuando intentáis abrirla os encontráis con que está cerrada a cal y canto, protegida por el hechizo de Idilssur, y el bastón mágico empieza a perder fuerza y poder. ¿Qué hacéis?

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Qué necesitas para jugar a rol

Seguro que más de una vez, harto de jugar siempre un Catán, un Carcassonne o un Trivial, has pensado en iniciarte en los juegos de rol. Has visto cómo jugaban en ‘E.T’ y en ‘Stranger things’, pero no tienes ni idea de cómo empezar, de qué juego debes comprar, ¡ni siquiera tienes muy claro lo que es! No te preocupes: vigila tu inventario, lanza los dados y prepárate para maximizar tus poderes, porque te vamos a contar qué es y cómo jugar a rol.

A la hora de la verdad, lo más básico que necesitas son amigos, lápiz, papel e imaginación. Y es que al final una partida de rol es una historia colaborativa en la que una persona narra lo que acontece y el resto de jugadores actúan como lo harían sus personajes, variando la historia. Pero claro, dicho así no tiene mucha gracia. Por eso, y aunque hay decenas de variantes, lo normal es que cada personaje tenga unas características asociadas.

Ya sean decididas por el jugador o dedicidas a la suerte con los dados, las características (fuerza, inteligencia, carisma, etcétera), normalmente sumadas al resultado de un dado, indican si lo que quieres hacer va a salir bien o estás a punto de pifiar y mandarlo todo al carajo.

Imagina que eres un poderoso guerrero con sus atributos de ataque y fuerza potenciados y que, al pretender atacar a un enemigo, en la tirada ha sacado el máximo posible: pegar un espadazo a ese kobold no solo te saldrá bien, sino que lo harás mejor de lo esperado (dándole de paso al secuaz que tiene al lado, por ejemplo). Ahora bien, imagina que eres un gnomo muy inteligente pero con un ataque muy bajo que quiere pegar un porrazo por la espalda a un guardia y, encima, la tirada de sigilo le sale baja: es más probable que en lugar de pegarle te des a ti mismo en el pie y, con el grito, alertes a todo el castillo. Cosas que pasan.

Pero un montón de números no tienen ningún interés real si tu personaje no tiene una vida: debes pensar de dónde viene, cuál es su meta, sus amistades, sus enemigos, su alineación, sus gustos. Vamos, crear una vida de la nada que puedas interpretar y evadirte de la realidad. También puedes crear a un trabajador de nueve a seis que pasa las tardes viendo la tele y mandando WhatsApps, pero puede que el rol pase a la categoría de “aburrimiento”.

El máster

Vale, ya tienes a tu personaje. Sabes cómo habla, has hecho un dibujo de él y ya te has imaginado hasta cuál va a ser su frase estrella (“¡Cómete mi espada, truhán!”), pero no hará nada sin el máster. Llámalo Director de Juego, Dungeon Master o Narrador, el sistema es siempre el mismo y lo que diferencia el rol de un juego de mesa al uso: hay alguien que sabe lo que puede ocurrir, toma las decisiones de los enemigos y los personajes no jugables y tiene en sus manos tu destino.

Hay una norma escrita en el rol que indica que la decisión final del máster es la que cuenta: si te has caído por un barranco y un monstruo de fuego te ha devorado, no intentes hacerle cambiar de opinión mientras el monstruo hace la digestión. Es el momento de que tus compañeros lloren al guerrero caído y tú te crees un nuevo personaje. Cuando llegues dispuesto a jugar el máster ya llevará varias horas preparando la partida, así que lo menos que puedes hacer es, por lo menos, tenerle un poco de respeto y llevar el avituallamiento. ¡Ten en cuenta que una partida de rol promedio suele durar unas tres horas!

Aunque tú, como jugador, tendrás que aprenderte algunas reglas básicas (cómo investigar, atacar, etcétera), es el máster el que tendrá que aprenderse la mayor parte de los manuales para decidir de la manera más justa posible. También es la persona que sabrá tus secretos y los dosificará a lo largo de las partidas. Ojo: tú también puedes ser máster. El problema es que es el trabajo al que muy pocos están destinados. No está pagado. Literalmente.

Algunos juegos para empezar

Consigue unos cuantos sets de dados (de 4, 6, 10, 12 y 20 caras, aunque puede haber más) y decide con qué juego empezar. Seguro que la cabeza se te ha ido de inmediato a ‘Dungeons & Dragons’, y no es para menos: fue el primer juego de rol de la historia hace ya 50 años y sigue siendo el rey (como prueba, la estupenda ‘La leyenda de Vox Machina’ en prime video). Pero aunque la 5E es mucho más narrativa y simplificada, en el fondo no quieres estudiarte dos manuales de 300 páginas cada uno antes de tirar un solo dado, ¿verdad?

Hay otras opciones de juegos más sencillos y no por ello menos divertidos o profundos. De hecho, el mismo D&D lo sabe y por eso tiene una caja de inicio con el manual simplificado y una historia con la que empezar a lanzar dados casi de inmediato. Pero, ¿por qué no probar otras opciones? ‘Fiasco’, por ejemplo, es especial porque no tiene narrador. En él, con muy pocas reglas, pueden crearse grandes historias en grupo. Eso sí, necesitas un grupo de lo más creativo.

Imagina que te atrae la idea de jugar a rol pero ambientarlo en tu propio mundo, solo teniendo unas reglas básicas. Para eso está ‘FATE Acelerado’, un juego con el que podrás jugar literalmente a lo que quieras. O, por qué no, ‘La llamada de Cthulhu‘, cuyas normas, una vez las conoces, no son tan complejas en comparación con la aventura de misterio lovecraftiana que te puede dar.

Por haber, hay hasta juegos de rol que solo tienen dos páginas de reglas. ¡Incluso tú mismo puedes inventarte el tuyo propio si tienes algo de tiempo! A estas alturas, puedes echar una partida interpretando prácticamente lo que quieras, desde slashers hasta telenovelas (ojo a ‘Pasión de las pasiones’). Si creías que el rol eran solo aventuras medievales hachas en ristre estás muy equivocado: ¡Hay todo un mundo ahí fuera por jugar! No te agobies, escoge un manual con el que empezar, junta a tus amigos… Y que empiece la diversión.

Por ir acabando

Una vez hayáis terminado vuestra primera partida, tenéis una duda que solucionar: ¿Pretendéis que esto acabe aquí o queréis hacer una campaña y mantener a los mismos personajes durante años (o días, según la pericia y el tipo de juego)? Si escogéis lo segundo, preparaos para la aventura, el romance, los giros inesperados, las muertes, los amigos y las batallas. O no. Tú decides, al fin y al cabo, cómo pasar tres horas cada semana con tus amigos. ¿No es eso lo mejor del rol?

Randy Meeks

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