Chrome Web Store: aciertos y errores

Chrome Web Store: aciertos y errores

A finales de mayo, Google anunció que iba a poner en marcha una tienda de aplicaciones web disponible desde su navegador Chrome. Era una apuesta fuerte por un nuevo tipo de software cada vez más usado en ámbitos no profesionales, cuyos valores de portabilidad  y eficacia en multitud de usos ya hemos destacado en varias ocasiones.

Hoy podemos decir que Chrome Web Store es ya una realidad, tras un mes de su apertura oficial. Y es interesante analizar sus virtudes  y defectos, así como la reacción del público, que es un reflejo del concepto que se tiene sobre este tipo de software.

¿Qué ha sido finalmente, qué podría haber sido y qué podemos esperar que sea la tienda online de aplicaciones de Google?

La primera impresión no es para todos

Una de las mayores controversias que genera Chrome Web Store se produce nada más abrir la web. Y es que si lo haces mediante Firefox, Opera o cualquier otro navegador que no sea el de Google, te darás cuenta de que es imposible instalar ninguna aplicación.

El gigante de las búsquedas ha hecho su tienda exclusiva para su navegador y su próximo sistema operativo, ChromeOS, lo cual nos parece una acertada decisión comercial pero carente de sentido en lo técnico. Y es que, como veremos más adelante, muchos de sus productos parten de webs accesibles desde otro navegador, lo cual es lógico dado el carácter multiplataforma por el que destacan las aplicaciones web.

Todo sobre Chrome en un mismo lugar

También observamos que se han integrado los apartados de Extensiones y Temas de Chrome dentro de esta tienda virtual. Es de agradecer que Google reúna todos los complementos de su navegador en un único lugar, mucho más fácil de recordar y accesible desde el Dashboard de cualquier página en blanco; un rincón que, ya de paso, también incluye tus aplicaciones web instaladas junto a las webs que más visitas.

No obstante, nos asalta la duda de si a la larga no se fomenta así la canibalización de productos de los propios desarrolladores. Y es que en una misma tienda conviven aplicaciones web y extensiones con escasas diferencias entre ellas: un ejemplo es Flixster, la red social de recomendaciones cinéfilas que cuenta con una entrada en ambas categorías y, para qué engañarnos, ambas hacen prácticamente lo mismo con ligeras diferencias de aspecto.

En el orden está la virtud

Entrando más a fondo en la página podemos comprobar uno de los aspectos por los que son necesarios repositorios de este tipo: como era de esperar, Google ha organizado su catálogo de aplicaciones web en nueve categorías temáticas. Una necesidad derivada de que, en plena eclosión del software en la nube y con tantísimas start-ups desarrollando nuevas aplicaciones, descubrir y localizar las más adecuadas es una tarea más complicada que nunca.

También se agradecen los packs de aplicaciones temáticas y las secciones destacadas. Unos aportes, por otra parte, muy similares a los que ya ofrece Apple en su propia App Store para dispositivos iOS. Aunque apunten a mercados distintos, no íbamos desencaminados al afirmar que la empresa de la manzana se sentiría aludida con la Web Store, gracias a su enorme y repentino éxito.

En torno al concepto de aplicación web

Quizás las críticas más airadas hacia Chrome Web Store van encaminadas hacia la propia definición que el público y los desarrolladores tienen de las aplicaciones web. Y es que, en muchos casos, tanto Google como los autores de su catálogo de programas online han recibido no pocas quejas bajo el argumento de que, en realidad, lo que están ofreciendo en esta tienda no son más que marcadores de páginas web.

Como ejemplo de esto encontramos, sin ir más lejos, las propias aplicaciones de Google, que en lugar de optimizarse para soportar el uso offline y aprovechar todas las ventajas de nuevas tecnologías web como HTML5, ofrecen Docs, Maps y otros servicios sin ningún aliciente añadido más que el de mostrarse en un gran icono del Dashboard de Chrome.

En cuanto a las aplicaciones web de pago, si bien hay casos notables en los que se nota el esfuerzo de sus desarrolladores por crear productos útiles y vistosos, como en el caso de Mathboard, en otros no se justifica su precio y será bastante complicado inculcar la cultura de los micropagos a usuarios que han disfrutado de juegos Flash gratuitos durante años. Por suerte, los contenidos de pago en Chrome Web Store son de momento testimoniales, y no dudamos que en un futuro se equilibren en versiones de pago y versiones gratuitas con publicidad, como se ha venido haciendo hasta ahora.

Con las miras en ChromeOS

A pesar de sus fallos, pocos dudan de que Chrome Web Store tendrá una buena acogida a largo plazo. La base de usuarios del navegador de Google es cada día mayor, y pese a las críticas que recibe su próximo sistema operativo aún no disponible, ChromeOS, la integración entre ambas augura excelentes resultados en el futuro.

Como punto final, nosotros optamos por enviar la pelota al tejado de los desarrolladores, quienes poco a poco deberán comprender el contexto de las aplicaciones web como una entidad separada de las simples páginas que visitamos todos los días con nuestro navegador. Tal vez así veamos, en el futuro, productos por lo que sí merezca la pena invertir una pequeña cantidad en su compra, incluso sin recibir a cambio una caja con un disco o un enlace a un ejecutable. Porque ese es, precisamente, el futuro del software.

¿Y a ti? ¿Qué opinión te merece la tienda de aplicaciones web de Google?

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