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Análisis de Children of Morta: un rogue-lite enternecedor y cálido en el que todo queda en familia

Daniel Caceres

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Children of Morta es un rogue-lite con un enorme corazón. Sobre el papel, a nivel puramente mecánico, tenemos un dungeon crawler en el que vamos avanzando por niveles generados automáticamente mientras desbloqueamos personajes, habilidades… Cuando morimos, regresamos al inicio de una tanda de fases, pero mantenemos estadísticas, dinero… Lo habitual. En lo que destaca Morta es en su elenco principal: una familia de héroes bien unida que desprende buen rollo, amabilidad y ternura.

La familia Bergson ha heredado una importante misión: cuidar su mundo de fantasía de un mal arcano conocido como la Corrupción. Cuando esta regresa, trayendo consigo a todo tipo de criaturas y monstruos, los Bergson no tienen más remedio que realizar un largo periplo para despertar a las tres fuerzas espirituales necesarias para recuperar el equilibrio.

La primera gran diferencia de Children of Morta con respecto al resto de rogue-lites es su menú principal camuflado orgánicamente en forma de la casa de los Bergson. Después de completar o fracasar en una misión, volverás a ella. El tío de la familia se encargará de mejorar las habilidades de combate. La abuela, si no está entrenando a su nieta para convertirse en hechicera, ayudará con las habilidades temporales. Podrás ver a los papis discutiendo sobre si es bueno o no que uno de los pequeños jugué con los cuchillos que le ha regalado su tío. O a las hermanas pasar el rato juntas, una leyendo y la otra pintando.

Al principio solo puedes controlar al padre de la familia, John, y a su hija mayor, Lucy. Pero poco a poco se van uniendo más familiares, hasta seis en total. Todos ellos tienen un ataque estándar, un ataque especial con un tiempo de recarga relativamente corto, y un ataque más defensivo que tarda en recargarse. Pero cada uno de ellos encarna un estilo de combate diferente.

John usa su espada para atacar, y su escudo para repeler ataques. Si subes de nivel ciertas habilidades, el escudo además empezará a rebotar daño a los enemigos. Por lo tanto, su estilo de combate es directo y táctico a la vez. Lucy es todo lo contrario: es una arquera que debe medir muy bien las distancias con sus enemigos y por lo tanto puede esquivar muchas veces, o perder energía a cambio de lanzar flechas mientras corre. Además, la forma de apuntar y disparar hereda mucho de los twin stick shooters.

Kevin, uno de los pequeñajos de la familia, acumula velocidad y daño con cada muerte que realiza, así que con él es más importante priorizar a los enemigos más débiles antes de acabar con los fuertotes. Además, puede usar una habilidad de sigilo para huir de situaciones complicadas. En total hay 4 personajes de lucha cuerpo a cuerpo y 2 de lucha a distancia, suficiente variedad como para que cuatro o cinco rondas consecutivas por una misma zona sean totalmente diferentes.

Los combates son rápidos, intensos y requieren más flexibilidad de lo normal en un rogue-lite. En cualquier momento una situación controlada se puede volver en un infierno. Me encantan los potenciadores temporales y aleatorios que pululan por las mazmorras y que te obligan a adaptarte. Hay potenciadores pasivos, “compañeros” que paralizan o dañan enemigos, o poweups más activos que aumentan tu velocidad por un rato o invocan temporalmente a otro familiar cuando realizas un crítico.

Siempre existe la tentación de elegir a un personaje preferido y obviar a los demás. Children of Morta tiene dos incentivos para que controlemos a toda la familia Bergson. Cuando un personaje llega a cierto nivel, desbloquea una mejora disponible para el resto de miembros de la familia. Eso ayuda a suplir las carencias de cada uno. Por ejemplo, la mejora de velocidad que desbloquea Kevin para todos logra que los movimientos de Joey y su pedazo martillo no sean tan lentos. Por otro lado, si utilizas demasiado a un personaje, este acaba siendo presa de la Corrupción y debe quedarse descansando en casa.

Voy a ser sincero: normalmente en un juego de rol de acción me quedo con un estilo de combate y voy a tope con él. Children of Morta me ha obligado a salir de mi zona de confort en numerosas ocasiones. Me ha ayudado a descubrir que ciertos enemigos o jefes son más fáciles de superar con ciertos personajes. Y el cambio constante de control o de estrategias me ha ayudado a aligerar los momentos de grindeo. Y es que Children of Morta tiene mucho, mucho grindeo.

El juego utiliza otros métodos para evitar que te canses durante las sesiones de grindeo. Por ejemplo, tiene misiones secundarias prefijadas y aleatorias. En el primero de los casos, una de las primeras misiones secundarias es rescatar a un cachorro de lobo y luego buscar plantas medicinales por las mazmorras para curarle. Este tipo de tareas suelen tener muchas etapas y al final acabas emocionalmente vinculado a su progreso. En el caso de las aleatorias, tienes raids súper rápidas en compañía con otro miembro de la familia, hordas de asalto, e incluso un homenaje al Pong. Estas funcionan las primeras veces que te las pasas, pero al cabo de un tiempo se van haciendo pesadas.

Otra ayuda para paliar el grindeo son las historias que van ocurriendo en la casa de los Bergson. Da gusto volver a la casa cuando consideras que has fracasado estrepitosamente en vencer a un jefe final y verte recompensado con una viñeta más de la historia de Kevin para hacer ver a su familia que él también puede luchar como ellos. O presenciar una bonita escena donde la familia discute de sus cosas mientras cenan juntos. Puede que la premisa de Children of Morta no sea la más original de todas, pero su forma de contarla enternece y no tardas mucho en sentirte otro miembro más de los Bergson.

La presentación, tanto visual como sonora, ayuda a generar un tono cálido. El arte, los colores, las cuidadas animaciones… tanta delicadeza en este aspecto asombra para tratarse de un rogue-lite. Pero mi parte favorita es el narrador, un protagonista oculto y omnisciente que con su voz poderosa y afable a la vez subrayará tanto los momentos tiernos del juego como los más tristes o nefastos. El único punto negativo en este sentido es la falta de variedad visual en las mazmorras.

En general, pese a los diferentes estilos de combate, las misiones secundarias, la belleza de las animaciones… echo en falta variedad en los niveles, sobretodo en el último tercio de la aventura cuando el grindeo se hace más acuciante. Lo mismo ocurre con la variedad de los enemigos. No es que el juego se vuelva un aburrimiento, pero es el momento en el que Children of Morta se parece más al resto de rogue-lites, y cuanta más paciencia te toca acumular. A no ser que tengas un amigo cerca, claro está.

Children of Morta incluye un modo cooperativo opcional que añade variedad a los combates, ya que de repente puedes combinar diferentes formas de jugar. Un jugador puede llevar al lento Joey mientras que otro usa las flechas de Lucy para cubrirle las espaldas. Las partidas se hacen más ágiles, subir de nivel es más rápido, y el único “pero” es que ambos jugadores deben estar en pantalla; si uno se aleja demasiado puede morir.

Children of Morta tiene una amabilidad, un cariño, un cuidado muy extraño de ver en su sub-género. Junto a su jugabilidad diversa, logra que cualquier tipo de jugador se acabe encariñando con los Bergson y quiera viajar con ellos hasta el final de la Corrupción. Sus conceptos bien merecen una secuela o ser cimentados en el mundo de los rogue-lites. Y es que, al final, todo queda mejor en familia, grindeo aleatorio incluido.

Children of Mortal está disponible desde el 3 de septiembre para PC y desde el 15 de octubre para PS4 (versión analizada) y Xbox One. Su lanzamiento para Nintendo Switch está previsto para el 20 de noviembre.

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