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ChatGPT suspende a toda una clase universitaria… al mentir sobre la autoría de sus trabajos finales

"IA está bien", dijo el profesor

ChatGPT suspende a toda una clase universitaria… al mentir sobre la autoría de sus trabajos finales
Randy Meeks

Randy Meeks

Si ya empiezan a saliros anuncios en Instagram para animaros al injerto de pelo en la coronilla, seguro que recordáis la Encarta, una enciclopedia en CD-Rom que hacía más fácil la vida del estudiante antes de que El Rincón Del Vago e Internet hicieran del cortapega todo un arte. Encarta dejó de aparecer en 2009 tras 16 años de luces y sombras, pero tenía una ventaja para los profesores: era más fácil pillar las copias de los alumnos que preguntando a ChatGPT… entre otras cosas, porque la Inteligencia Artificial tiende a inventarse su autoría.

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(Poca) inteligencia artificial

Lo que ha pasado en Texas no ha sido en un instituto, sino en toda una universidad donde todos los estudiantes de una clase han suspendido y se les ha prohibido graduarse por culpa de las nuevas tecnologías. La cosa es que un profesor de la Universidad A&M, más concretamente de la rama de ciencias de la agricultura y recursos naturales, pensó en copiar partes de los trabajos de los estudiantes y preguntarle a ChatGPT si había escrito algo así. El problema es que ChatGPT miente para complacernos.

Fue el 16 de mayo: el doctor Jared Mumm, consciente de que los estudiantes podían utilizar Inteligencia Artificial para ayudarles en sus trabajos, quiso saber hasta qué punto. El problema es que ChatGPT no es capaz de encontrar la diferencia entre un pensamiento original y uno artificial, así que afirmó haber escrito todos los trabajos. Toditos. Cualquiera podría pensar que el chat no está perfeccionado, pero Mumm llegó a la única conclusión lógica: absolutamente todos sus alumnos habían mentido. Un cero.

Lo curioso es que había estudiantes que ni siquiera sabían qué demonios era ChatGPT, pero por más que intentaron que el decano y el presidente de la universidad tomaran cartas en el asunto, estos prefirieron hacer oídos sordos. Y aunque los alumnos le dieron pruebas al profesor con recibos de los libros que compraron para hacer los trabajos o diferentes fechas en sus Google Docs probando que ni lejanamente ha sido un copia-pega, su profesor les contestó que “no pondría notas a mierdas hechas con IA”.

Después de que la polémica estallara, claro, la universidad corrió a decir a los medios que el problema se estaba solucionando y que varios estudiantes habían sido exonerados, salvo uno que reconoció haber usado ChatGPT alguna vez a lo largo del curso. Supongo que le llamarán “el pringado”. Otros estudiantes, sin embargo, han preferido dejarse de problemas y escribir otro trabajo para dejarse de problemas.

Por mucho miedo a la IA que tengamos, al final hay una cosa clara: al nivel actual, no deja de ser un buscador de Google glorificado que, al querer agradar siempre, te va a dar la razón. Esto va a llevar a que en el futuro los trabajos universitarios sean mucho más complejos de valorar, pero, definitivamente, preguntar a una máquina si ha hecho algo propio de una máquina no es la mejor de las ideas.

Para vuestra tranquilidad, os diré que he pasado este artículo por ChatGPT y me ha dicho que no lo ha escrito. Fiú.

Randy Meeks

Randy Meeks

Redactor especializado en cultura pop que te escribe en webs, revistas, libros, redes sociales, guiones, cuadernos y servilletas si no hay más sitios donde dar la chapa

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