Más malos que nunca

Vuelve Overlord con su misma mezcla de estrategia acción y sentido del humor. Pero además vuelve con la intención de hacernos ser mucho, pero mucho más malos que en la primera entrega

En pocos juegos ha resultado tan satisfactorio ser el malo como en Overlord, un juego donde podíamos adentrarnos en la senda oscura acompañados de nuestros fieles seguidores Minions. La segunda entrega viene a confirmar que aquel juego iba bien encaminado

Overlord fue una pequeña sorpresa para mucha gente. Un divertido juego en el que nosotros, el señor de todo lo maligno, debíamos reconquistar una tierra plagada de bondad y cariño. Nos ayudaban unos pequeños esbirros llamados Minions. Traviesos, malvados, crueles e hilarantes, terminaban por convertirse en los protagonistas de todo el juego por el caos que creaban a su alrededor, bajo nuestras órdenes claro.

Aunque no llegó a los número 1, y a pesar de algunos errores en la IA de los Minions que enturbiaban ligeramente la diversión, Overlord tuvo el suficiente éxito y relevancia como para trasladarlo a otras plataformas de juego y anunciar una segunda parte que se estrenará este mismo verano.

Más maldad, más
Overlord II cuenta la historia de un nuevo señor del mal. Han pasado 100 años desde la aventura anterior, y el reino ha vuelto a sus orígenes de paz y amor gracias al gran Imperio Glorioso.

Esta situación es del todo inaceptable, con lo que el alzamiento de un nuevo señor del mal no podía hacerse esperar. Un Overlord más maligno y más perverso que nunca. Además, nos acompañará un nuevo protagonista, Overlad, que es nada más y nada menos que el hijo del maligno. Podremos controlar a Overlad durante gran parte del juego, pero el cómo y porqué es por ahora todo un secreto muy bien guardado.

El Imperio Glorioso será el nuevo enemigo a derrotar, un enorme ejército claramente inspirado en el Imperio Romano. A diferencia del primero, Overlord II será más épico que nunca, con grandes batallas entre ejércitos, niveles gigantescos y mucha más libertad para actuar.

Igual pero diferente
Se conserva en esta segunda entrega la misma base jugable que en el primer Overlord. Es decir, controlaremos directamente al gran tirano, mientras que damos órdenes a los Minions para el trabajo sucio.

El control variará levemente para que las versiones de consola sean más accesibles. Así, por ejemplo, el stick derecho lo utilizaremos para controlar la cámara, y no al grupo de Minions como ocurría en la primera entrega. Sin embargo, todos aquellos que jugaron al primero no tendrán mucho problema en acceder a este segundo capítulo.

Aunque Overlord es capaz de lanzar magia, y matar con su terrible espada, son los Minions nuestra primera línea de defensa y ataque. El estudio de desarrollo, Triumph Studios, ha optado en ampliar las acciones de nuestros secuaces en lugar de aumentar la variedad.

Esto significa que seguirá habiendo cuatro tipos de Minions: Rojos, Verdes, Azules y Marrones. Y que atienden a cuatro tipos de soldados especializados en ataque, magia, sigilo y curación.

La evolución de estos personajes corresponde a los nuevos retos que el juego nos propone. Por ejemplo, ahora los Minions podrán tener sus propias monturas para crear más caos. Se conocen dos de momento, lobos y arañas. Mientras que los primeros serán útiles para que el secuaz vaya más rápido y realizar cargas contra el enemigo, la araña será útil para crear emboscadas y alcanzar sitios que no podemos llegar normalmente.

La nueva IA de los Minions les permitirá realizar muchas más acciones. Para empezar, ya no se perderán ni se quedarán atascados. Nuestros aliados pueden ahora ver mejor el camino y trazar la ruta correcta, cosa que era el defecto más criticado del primer juego.

Los Minions seguirán nuestras órdenes a rajatabla, sin discusión, tanto si es para matar un pobre aldeano, como si le ordenamos suicidarse porque sí. Esto hace que ahora serán mucho más crueles e hilarantes.

También trabajarán en equipo para, por ejemplo, gobernar una catapulta. Es fácil, nosotros decimos que se hagan con este arma y a donde disparar. Ellos mismos abordarán a los enemigos que controlan la catapulta, la cargarán y comenzarán a disparar sin discusión. Y si no hay munición a mano, siempre podemos ordenarles que lancen a un Minion cualquiera.

Dos caminos a seguir
Overlord también tiene sus propios problemas. El primero será elegir qué tipo de senda quiere elegir, si la de Destrucción o la de la Tiranía. En definitiva viene a ser una elección de moral que nos permitirá ser malo o muy malo.

Cada senda nos otorgará una serie de hechizos y poderes, y nuestra maldad (energía imprescindible para ordenar Minions y sobrevivir) se alimentará de diferente forma. Con Destrucción, rellenaremos nuestra energía al instante causando caos y matando sin compasión, pero su defecto es que tendremos que ir con cuidado con no eliminar a todos los inocentes (si se acaban, se termina la energía maligna).

Tiranía está enfocado a esclavizar a los aldeanos en sus pueblos. De este modo, cuantos más esclavos más energía. Es un sistema más lento para conseguir maldad, pero más duradero en el tiempo.

Sea el camino que sea el elegido, Overlord tendrá nuevos movimientos respecto al primer juego. Uno de ellos, totalmente nuevo en la saga, es la posibilidad de poseer un Minion. En estos momentos, controlaremos al Minion en primera persona para, por ejemplo, infiltrarnos sigilosamente más allá de las filas enemigas, abrir una brecha y proceder a un ataque masivo.

La idea final en Overlord II es otorgar al jugador suficientes y variadas herramientas que le permitan sobreponerse a los puzles y desafíos del juego de múltiples formas. No sólo de una.

A finales de junio
Con un motor gráfico mejorado, un control afinado, nuevos escenarios, más enemigos y Minions más inteligentes, Overlord II tiene toda la pinta que será más cruel, más maligno y más épico. Todo lo que promete. Nosotros nos conformamos con que sea igual de divertido que lo era el primero. El 26 de junio lo comprobaremos.

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