Análisis Xbox One: LocoCycle

Es una lástima analizar un título como LocoCycle porque no sale bien parado en ninguno de los apartados analizables de un videojuego. Este título es el peor de todo el catálogo de lanzamiento de Xbox One. Son tantos errores juntos los que acumula LocoCycle, la diversión es tan plana, es tan feo en pantalla y a los mandos, que si no hubiera estado el lanzamiento de por medio posiblemente este juego nunca habría visto la luz.

Todo muy loco

La excusa argumental para jugar a LocoCycle es surrealista: una moto inteligente que cobra vida y decide ir en busca de aventuras moteras al otro lado del país. En su epopeya arrastra a Pablo, un mecánico enganchado por la ropa al carenado de la moto. Y como no consigue soltarse pues termina como compañero de viaje forzado.

Los videojuegos locos y surrealistas están bien. Nos gustan los juegos que no se toman en serio a sí mismos y tienen sentido del humor, y sabemos que el estudio TwistedPixel se caracteriza por otros juegos con tendencia al gag y slapstick. El problema de LocoCycle es que no hace reir, más bien al revés. Es como el amigo que cuenta chistes y se cree gracioso pero que en el fondo nadie aguanta.

El juego es un arcade simplón en el que controlamos a la moto, llamada I.R.I.S., por carreteras de escenario estándar y curvas sencillas. No es un juego de carreras, así que tampoco importa mucho si te chocas con algún que otro coche o si no haces bien las curvas. No hay penalizaciones si conduces mal y, de hecho, no hay ni acelerador ni freno: la moto va a una velocidad constante que solo cambias brevemente cuando activas el Turbo.

LocoCycle no va de correr bien sino de disparos y luchas contra otros vehículos que te disparan, de ejecutar secuencias de comandos a tiempo, y de cumplir algún que otro minijuego antes de que termine el tiempo dado. Bueno, la idea no está mal, pero todo se desmorona cuando no importa si juegas bien o mal ya que el juego va por su cuenta, se olvida que el jugador existe y que es una parte activa de todo el proceso.

Las luchas contra vehículos, hombres con jetpacks, científicos locos o motoristas (por listar algunos enemigos) se realizan con apenas dos botones del mando y otro más más para los contraataques. No importa mucho si lo haces bien o mal, la cuestión es machacar los botones, sin importar el orden o precisión, no parece haber combos que hagan más o menos daño. Acabar con estos enemigos es facilísimo y rara es la vez que te golpean.

Además de las luchas LocoCycle tiene otras secciones jugables que van variando según el momento y el nivel. Por ejemplo, pueden aparecer furgonetas a las que abatir con tu metralleta, también hay secciones de Quick Time Events mientras corres a toda velocidad, alguna que otra variante que recuerda a clásicos matamarcianos, o incluso mini-juegos de habilidad.

Estos “cortes jugables”, por llamarlos de algún modo, van combinándose y ampliándose conforme superas niveles. En una misma fase puede haber una decena de estas secciones pero son siempre iguales, y al siguiente nivel se vuelven a repetir en diferente orden.

Control que se olvida del jugador

LocoCycle no solo falla en los desafíos que propone al jugador, sino también en el control. Como decía antes, el juego se olvida por completo del jugador que está a los mandos. En muchas situaciones poco importa si juegas bien o mal, si pulsas los botones correctos o no, porque LocoCycle va a su aire.

Más de un nivel lo he jugado sin mover la moto en absoluto, solo pulsando los botones de ataque cuando tocaban. No me hacía falta ni esquivar a los coches, trazar bien las curvas o esquivar enemigos. Nada de eso, solo luchar cuando llegaba el momento.

Otro ejemplo de mal diseño lo encontramos en los Quick Time Events donde debes pulsar un botón concreto cuando el juego te lo pide. Pues da exactamente igual si lo haces bien, mal o si decides no pulsar botón alguno. LocoCycle te lo da por bueno y sigues adelante (con una pequeña penalización de puntos, eso sí).

Hecho sin ganas

LocoCycle comienza con una introducción en vídeo de imagen real, de hecho cada entreacto es un vídeo de imagen real. El protagonista es un actor conocido, Freddy Rodríguez, que luego a su vez pone las voces dentro del juego.

Los gráficos están completamente desfasados. Como muchos otros juegos de lanzamiento, LocoCycle es un juego de Xbox 360 adaptado la nueva consola, pero en este caso concreto no hemos visto la nueva generación por ningún lado. No hay nada que te transmita novedad o gráficos del futuro que están por venir. Todo está demasiado deslucido, como hecho sin ganas: enemigos que se repiten, secciones ya vistas, poca imaginación en los diseños, situaciones vistas en otros juegos…

Si comparas LocoCycle con otro juego de lanzamiento, como Ryse, dudarás seriamente si estás jugando a la misma consola. En serio.

Lo negativo del apartado de audio es que el protagonista Pablo (Freddy Rodriguez) habla en español. Pero un español extraño, de esos que confunde palabras y tiene poca fluidez, típico de series y películas americanas. Posiblemente en los países anglosajones será gracioso escuchar al protagonista hablando en español (total, ellos no entienden lo que dice), pero a nosotros nos dolían los oídos cada vez que Pablo abría la boca.

Conclusión

LocoCycle va sobre una moto que cobra vida, lucha al estilo kung-fu, dispara, vuela y tiene un Turbo que deja estela como en la película Tron. ¿No debería ser muy molón todo esto? Debería. En lugar de eso tienes un juego que se olvida del jugador, se olvida qué es un videojuego. LocoCycle es un producto que no encaja en el mundo del videojuego y, ni mucho menos, en la nueva generación de consolas.

Puntuación: 3

Disponible: solo en Xbox One

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