Transformers y la Decepción de Cybertron

La Caída de Cybertron recoge el listón de la entrega anterior para demostrar que los juegos de Transformers pueden estar a la altura de las expectativas. ¿Lo consigue?

Transformers: La Caída de Cybertron representa un decepcionante paso hacia atrás con respecto a su modesta aunque entretenida entrega anterior. Una vez aposentadas las veces con Guerra por Cybertron, había llegado el momento de moldear los elementos de los third person shooter para adaptarlos al universo Transformers de forma coherente. Por desgracia, el resultado es un título decente pero con muchas decepciones: su jugabilidad genérica no aprovecha la franquicia, el argumento se toma demasiado en serio (¡que son coches, por el amor de Dios!) y el variado acabado gráfico trae consigo un frame rate inestable. Pero antes, las buenas noticias.

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Si necesitas cuanto antes tu dosis de acción en tercera persona y te apasiona el universo Transformers, High Moon ha creado el juego perfecto para ti. Como en otros tantos títulos del género, los niveles de la campaña suelen estructurarse en pequeñas zonas de batalla donde lo importante es saber cubrirse a tiempo y utilizar tus armas para eliminar las hordas de enemigos de la forma más eficiente posible.

La primera gran diferencia con respecto a Guerra por Cybertron es que la campaña de la Caída no está dividida en sub-campañas para contar la historia desde el punto de vista de los Autobots (los buenos) y los Decepticons (los malos) sino que el juego te dicta cuándo controlas a un Transformer de cada bando. Pese a tratarse de una secuela, su trama es fácil de seguir: las batallas entre ambas facciones han llevado al planeta Cybertron al borde de la destrucción. Aprovechando sus dotes de liderazgo, Optimus Prime, líder de los Autobot, quiere llevar a su gente fuera del planeta, mientras que Megatron y los Decepticon intentarán impedírselo.

La Caída de Cybertron tiene un tono mucho más oscuro y serio que su entrega anterior, demasiado incluso. La campaña empieza con una pérdida trágica (con un “¡Noooooo! incluido), seguida de escenas trepidantes en las que el éxito de la operación pende de un hilo. El problema es que es difícil hilvanar un drama bélico con robots que se convierten en coches. High Moon fracasa en su intento y lo único que consigue es que a veces te aguantes la risa cuando deberías estar soltando lagrimillas. El súmmum son las citas que van apareciendo mientras se carga la partida. “La victoria se obtiene sobre el polvo de los enemigos” y otras frases intentan sonar muy grandilocuentes. Solo consiguen recordarte que estás ante una franquicia juvenil que intenta hacérselas de mayor.

Transformers: La Caída de Cybertron es un juego serio. Y también tiene un robot que se convierte en dinosaurio

Transformers: La Caída de Cybertron es un juego serio. Y también tiene un robot que se convierte en dinosaurio

Si no te importa el melodrama, Transformers: La Caída de Cybertron es una adaptación excelente de la marca. No solo tendrás la ocasión de controlar a Optimus Prime, Megatron, Bumblebee o Vortex, sino que todos tienen habilidades coherentes con su perfil y estarán rodeados de cameos que encantarán a los fans. Cybertron vuelve a convertirse en el protagonista implícito de la aventura. Al contrario que los culebrones con robots, High Moon consigue que empatices con el planeta moribundo y con sus épicos intentos de resistir. No hubiese estado de más alargar un poco más las introducciones para que los neófitos no se sientan confundidos ante tantos personajes, pero la trama se sigue sin problemas.

El juego te engancha cuando plasma la urgencia por huir del planeta (o evitar la huida) en trepidantes secciones jugables. El ritmo del título va literalmente in crescendo: en la parte final saltas de un Transformer a otro en medio de la fase (cuando en el resto solo puedes controlar a un robot prefijado) sin darte tiempo a respirar. Lástima que la campaña esté faltada de momentos de este estilo, pero aun así cada fase tiene su secuencia frenética o su mini-objetivo variado. Por desgracia, el ritmo es muy irregular.

A parte de las secuencias trepidantes, La Caída es un third person shooter demasiado genérico. Cada fase tiene demasiados sub-objetivos fetiche metidos con calzador dentro del argumento cuya única misión es alargar un poco más la partida. Si planteasen retos divertidos, no te importaría, pero casi siempre es lo mismo: aguanta hasta que vengan los refuerzos, activa manualmente la enésima salvación de tu grupo, ayuda a tus aliados fijando los objetivos que deben destruir… El problema se agrava si tenemos en cuenta la oportunidad perdida para aprovechar las singularidades de la franquicia.

http://www.youtube.com/watch?v=M90XatbK34o

Las armas son genéricas y aburridas cuando High Moon podría habernos ofrecido un armamento personalizado para cada robot. Tenemos la escopeta, el rifle, el lanzacohetes, la ametralladora… Lo típico. A veces no sabes si sigues en Cybertron o has viajado al Desembarco de Normandía.

Las habilidades únicas de cada Transformer podrían haberse aprovechado mucho mejor en lugar de ser meras sirvientas de la linealidad de los niveles. Jazz tiene un gancho, Cliffjumper puede ser invencible temporalmente, Optimus Prime puede pedir la ayuda de un poder superior… El problema es que como cada nivel te impone su personaje, y dichos niveles están descaradamente diseñados para explotar sus habilidades, no estás obligado a pensar en ningún momento. La solución está siempre ante tus narices. Las secciones de este estilo más evidentes son aquellas en las que debes transformarte en vehículos.

Los Transformer se llaman así porque pueden convertirse inmediatamente en vehículos. Por ejemplo, Megatron es un tanque poderoso. Puedes transformarte cuando quieras y no hay restricciones de tiempo. Pero los niveles no están diseñados para dar cabida a múltiples soluciones; en esta partida me paso esta sección como vehículo y más adelante la rejugaré como robot. El juego te obliga indirectamente a convertirte en momentos obvios y muy fáciles de completar.

Hay un Transformer que no puede utilizar sus habilidad por voluntad propia. Su nivel es uno de los puntos álgidos de La Caída de Cybertron

Hay un Transformer que no puede utilizar sus habilidad por voluntad propia. Su nivel es uno de los puntos álgidos de La Caída de Cybertron

Un detalle que me confundió bastante es que, pese a tratarse de un third person shooter, en Transformers: La Caída de Cybertron no existe mecánica de cobertura. Al principio pensaba que me había saltado el tutorial de turno y buscaba desesperadamente el botón para cubrirme. Pero no se puede. Es incomprensible: hay coberturas en cada sección pero lo único que puedes hacer es quedarte quieto detrás de una de ellas mientras te peleas con la cámara para ver y rezas para que las balas no te den. En cambio, los enemigos y los aliados si pueden cubrirse. ¿Resultado? Los combates siempre son injustos y seguramente morirás demasiadas veces por quedarte al descubierto.

A nivel gráfico te sentirás en medio de una guerra planetaria. Las batallas transcurren en escenarios enormes donde siempre están ocurriendo miles de cosas en un segundo plano, para hacerte sentir una pieza más dentro de un incomprensible engranaje bélico. No obstante, la aparición de elementos gigantescos y el “ruido” en el escenario tienen una contrarréplica: un frame rate de lo más inestable. Al menos en la versión para consolas.

Genérico, lineal y demasiado serio

Transformers: La Caída de Cybertron se mantiene alarmantemente estático en lugar de evolucionar y en algunos casos, como el sistema de coberturas, más bien da un grave paso hacia atrás. Lo que más me da rabia es que podríamos estar ante un third person shooter alocado, tan dinámico como en sus momentos culmen y repleto de momentos originales gracias a las habilidades de los personajes. En cambio, estamos ante un producto decente pero genérico, lineal y demasiado serio. La caída de los Transformers de High Moon como prometedora adaptación al mundo de los videojuegos ha llegado mucho antes de lo que pensaba.

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