Análisis Sunset Overdrive: bendita locura

Sunset Overdrive es un juego sandbox alocado, irreverente, gamberro y todos los adjetivos que impliquen un alto nivel de acción y diversión. Toda una joya exclusiva de Xbox One que engancha desde el primer minuto.

Mucho se ha hablado de Sunset Overdrive desde el pasado E3. Que si será uno de los grandes juegos de la nueva generación, que si será un bluff, que si… pero lo cierto es que había que esperar a jugarlo en condiciones para emitir un veredicto final.

Sunset Overdrive es un juego tipo sandbox de mundo abierto. Para que nos entendamos, una especie de GTA V en el que podemos movernos a nuestras anchas por un escenario que si bien no es tan grande como en el título de Rockstar, cuenta con unas dimensiones considerables.

A nivel técnico, el juego corre a 900p y 30fps excepcionalmente estables. Tanto la estética como la fluidez de los movimientos de personajes y animados son todo un espectáculo visual.

El “lopetalipsis” está aquí

Desde el primer minuto de juego queda patente que Sunset Overdrive no es un juego serio ni mucho menos. La historia nos sitúa en la metrópolis ficticia de Sunset City, en 2027, justo en el momento en el que la mayoría de la población se ha transformado en mutantes tóxicos por culpa de una bebida llamada Overcharge Delirium XT. Todo ello es obra de Fizzco, una multinacional que controla Sunset City.

Precisamente para Fizzco trabaja el protagonista de la aventura, que podemos personalizar a nuestro gusto en los primeros compases del juego. Chico, chica, punk, hipster, niño bien… tú decides.

Nuestro protagonista trabaja como simple asalariado de Fizzco y, tras librarse del “lopetalipsis” causado por la bebida energética, emprende un viaje para tratar de escapar de la ciudad y, de paso, encontrar respuestas.

A lo largo del juego vamos entrando en contacto con otros supervivientes, a la mayoría de los cuales les falta un tornillo (o dos). Ello da pie a delirantes conversaciones repletas de referencias a la cultura popular de hoy en día. Breaking Bad, Dragon Ball, Star Wars o Juego de Tronos salpimientan los inverosímiles diálogos del juego.

Libertad total para saltar, grindar y matar

La grandeza de Sunset Overdrive reside en la libertad de movimientos que ofrece. Y es que podemos correr, saltar, rebotar en todo tipo de objetos, grindar por raíles y cornisas de edificios, correr por paredes, impulsarnos en el aire y surcar el agua. Y no sólo es que podamos, sino que debemos hacerlo.

Mención aparte merece el tema de grindar. Para un fan acérrimo de la saga Tony Hawk como yo resulta una auténtica gozada poder deslizarse por vías de tren, edificios y estructuras imposibles, encadenando saltos y piruetas.

Al rebotar, grindar y hacer monerías por tierra y aire llenamos nuestro marcador de Estilo, que nos permite realizar movimientos especiales y dar más poder a nuestros ataques. Por lo tanto, el mejor consejo es no parar de moverse.

La facilidad con que se encadenan espectaculares movimientos es pasmosa. Al principio cuesta un poco acostumbrarse, especialmente a los cambios de dirección al grindar, pero una vez empezamos a dominar el espacio y los movimientos el juego toma una nueva dimensión. Una dimensión frenética, divertida y excitante. Tan excitante que hace que el mero hecho de desplazarse por el escenario se convierta en un gozo absoluto.

A todo esto hay que añadirle la lucha con los monstruos que pululan por Sunset City. Para hacerles frente contamos con armas cuerpo a cuerpo como bates de béisbol o llaves inglesas, así como un arsenal de armas de lo más disparatado (un lanzador de vinilos o un lanzagranadas que dispara ositos de peluche con TNT, por ejemplo).

Sunset Overdrive cuenta además con un sistema para potenciar las habilidades de nuestro personaje, el cual, he de decir, es enrevesado a más no poder. El sistema se basa en insignias que vamos ganando a medida que realizamos determinados movimientos. Con estas insignias podemos comprar turbos, que sirven para mejorar las habilidades. El problema es que es demasiado confuso y al final lo mejor es optar por potenciar aquellas habilidades que ves que tienen un marcador de turbo disponible, sin pararte a pensar mucho.

Por otra parte encontramos los amplis, que no dejan de ser mejoras para nuestras armas y habilidades. Para comprar estos amplis es necesario recolectar (o destruir) distintos objetos que se encuentran diseminados por Sunset City: rollos de papel higiénico, zapatos colgados de cables, carteles de Overcharge, muñecos hinchables y cámaras de seguridad.

Historia, misiones y desafíos

Al empezar a jugar a Sunset Overdrive, dos preguntas rondaban mi cabeza: “¿cuánto durará el juego?” “¿se hace repetitivo?”. El juego se puede terminar en aproximadamente unas diez horas, siempre que vayamos al grano. Si queremos realizar todas las misiones secundarias y recoger todos los objetos nos iríamos a las veinticinco.

Tras las dos primeras horas pensaba que tenía la respuesta a la segunda (“Sí, se hace repetitivo”), pero me equivocaba. Es cierto que la mecánica de muchas misiones es similar: ir a un sitio, recoger varios objetos y traerlos de vuelta; pero la inclusión de los desafíos ayuda a “aligerar” la mecánica de juego.

Existen desafíos de todo tipo. Algunos de ellos consisten en atravesar una zona en el menor tiempo posible, otros en recolectar el mayor número de objetos posible, otro en colocar bombas y hacerlas explotar… A ello hay que sumarle el siempre retador sistema de marcadores, que nos ayuda a saber en todo momento cuan buenos somos respecto al resto del mundo.

Otro aspecto a destacar son los jefes finales. A pesar de que no hay tantos como nos gustaría, los enfrentamientos con ellos son una pasada. El primer enfrentamiento con Fizzie es, sencillamente, espectacular.

Multijugador: Pelotón Caos

Para añadirle más duración a un juego que por sí no es muy largo, la gente de Insomniac Games ha optado por introducir un modo multijugador para hasta 8 jugadores. No se trata de un modo multijugador que vaya a hacer historia, ni mucho menos, pero no está mal.

El Pelotón Caos, accesible en cualquier momento a través de los fotomatones diseminados por la ciudad, plantea una serie de rondas en las que debemos competir contra los malos y contra el resto de jugadores. Me explico: algunas de estas rondas consisten en acabar con hordas de sarnosos, sopladores y demás. Así, el objetivo principal es seguir con vida, pero al final lo que cuenta es la puntuación de cada uno de los jugadores del Pelotón. El que más puntos obtenga después de todas las rondas, gana.

Reconozco que no me ha emocionado en exceso y que creo que se podría haber explotado mejor el aspecto multijugador, pero aún este modo puede llegar a proporcionar grandes momentos de diversión, especialmente si juegas con amigos.

Diversión, locura y espectáculo

Sunset Overdrive es un juegazo. Es divertido, es bonito, es lo suficientemente variado y es un juego que hace disfrutar. Existen aspectos mejorables, como la duración o el multijugador, pero en general podemos hablar de un juego redondo, una de esas joyas que pueden inspirar juegos venideros y que pone el nivel muy alto a nivel de originalidad y jugabilidad.

Puntuación: 9

Disponible en: Xbox One

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