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Análisis de Mario vs. Donkey Kong, un remake hecho con cariño y ganas

A la Nintendo Switch no le queda mucho, pero siguen llegando juegos y Mario vs. Donkey Kong es la prueba

Análisis de Mario vs. Donkey Kong, un remake hecho con cariño y ganas
Chema Carvajal Sarabia

Chema Carvajal Sarabia

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Cuando anunciaron el Mario vs. Donkey Kong en un Nintendo Direct del año pasado, yo me alegré. No había jugado al juego original de 2004 desarrollado para Game Boy Advance, por lo que un remake para Switch sonaba bien.

Mario vs. Donkey Kong DESCARGAR

Con la Nintendo Switch 2 acaparando portadas sin haberse anunciado aún, Nintendo tiene la obligación de seguir nutriendo el catálogo de juegos de su actual generación. Con un ojo en el 2025, pero recordando que hay que seguir vendiendo consolas y juegos este 2024.

Y ahí donde aparecen juegos totalmente nuevos como es el Princess Peach: Showtime!, que saldrá el 22 de marzo y que nos tiene locos a todos; o el juego que hoy nos ocupa, el Mario vs. Donkey Kong, un remake que lleva 20 años después de su original.

Un juego que parte de una premisa muy curiosa

Mario vs. Donkey Kong pertenece a un curioso linaje de juegos de plataformas de Mario, casi una historia alternativa de cómo serían los juegos si el revolucionario Super Mario Bros. de 1985 nunca hubiera existido.

En estos juegos, el arcade original de Donkey Kong es la plantilla: Mario tiene un conjunto de movimientos limitado y mucho menos ímpetu, y corre de un lado a otro en estrechos niveles de una sola pantalla repletos de puzles.

Después de Mario vs. Donkey Kong, la serie volvió a mutar en otra cosa, una especie de juego de plataformas automático para las consolas Nintendo DS en el que el jugador controlaba con el lápiz táctil unos juguetes mecánicos de Mario llamados “Minis”. El hilo conductor es que Mario vs. Donkey Kong es el debut de estos Minis.

Una historia que sigue funcionando y unos puzles muy bien pensados

El argumento es que Kong, con ganas de bronca, ha asaltado una fábrica de juguetes de Mario y ha robado un saco lleno de los simpáticos fontaneros mecánicos.

En cada uno de los niveles temáticos, Mario debe rescatar a seis de los juguetes individualmente y luego llevarlos de vuelta a un baúl de juguetes, antes de enfrentarse a Kong en una batalla contra el jefe.

Después de que Super Mario Bros. Wonder capturara a la perfección las delicias de los juegos de Bros. en 2D, la jugabilidad precisa y limitada de Mario vs. Donkey Kong requiere una ligera adaptación.

Mario tiene unos cuantos movimientos útiles -puede saltar más alto desde una parada de manos, o desde un cambio de dirección derrapando-, pero controlar al fontanero en un juego de plataformas 2D sin un botón de salto o una patada en la pared es como jugar con una mano atada a la espalda.

Mario vs. Donkey Kong no va de acrobacias. Se trata de un juego de plataformas cerebral en el que descifrar la ruta hacia el objetivo -ya sea un Mini en su cápsula o una llave que hay que llevar hasta una puerta cerrada para llegar a la siguiente pantalla- es tan importante como dar los saltos.

El juego te propone constantemente nuevas mecánicas y tipos de enemigos, aunque “enemigo” es un término algo equivocado, ya que la mayoría de ellos tienen alguna otra función en el sistema de enclavamiento de cada nivel: a menudo sirven como plataformas móviles.

En Mario vs. Donkey Kong puedes pararte sobre las cabezas de la mayoría de los enemigos, así como cogerlos y lanzarlos, como en Super Mario Bros. 2. Hay interruptores codificados por colores que activan y desactivan plataformas, paredes y escaleras; muelles que pueden moverse por el nivel para alcanzar puntos más altos; bloques teletransportadores, Shy Guys flotantes que pueden convertirse en plataformas, y mucho más.

Una única forma de pasarte los niveles, algo complicado para ciertos jugadores

Aquí no hay lugar para la improvisación, ya que solo hay una solución para cada nivel. Mario vs. Donkey Kong no es fácil una vez avanza el juego, por muchos motivos: tiempos ajustados, saltos milimetrados, una sola solución de los puzles…

Afortunadamente, una de las principales características de esta nueva versión para Switch es el estilo de juego “Casual”, que elimina el límite de tiempo y añade puntos de control a mitad de nivel, a los que Mario vuelve en una burbuja si se queda sin vida.

Si vas a jugar con los pequeños de la casa o no te gusta sufrir jugando, no resta nada activar este modo en cuanto a la resolución de puzles de Mario vs. Donkey Kong, y hace que el juego sea mucho menos irritante y repetitivo. También hay nuevos modos para dos jugadores y contrarreloj.

El juego también se ha enriquecido con dos nuevos “mundos”, o conjuntos de niveles, que lo amplían de seis a ocho mundos. Estos niveles están notablemente bien diseñados, con algunas astutas adiciones a la caja de herramientas del juego, como las superficies heladas de la Cumbre Resbaladiza; son más complicados y se juegan con más fluidez que los niveles originales.

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Incluso con estos añadidos, Mario vs. Donkey Kong no es un juego muy largo, ya que dura entre 5 y 10 horas, aunque es más largo de lo que parece en un principio, con niveles “Plus” adicionales para cada mundo que se desbloquean tras derrotar al jefe final.

Si te gustan los juegos de Mario y Donkey Kong, pero quieres probar una aproximación totalmente diferente a lo que hemos visto en estas dos últimas décadas, Mario vs. Donkey Kong es un juego que puede ser el candidato de ideal a acabar en tu biblioteca de Nintendo Switch.

Chema Carvajal Sarabia

Chema Carvajal Sarabia

Periodista especializado en tecnología, entretenimiento y videojuegos. Escribir sobre lo que me apasiona (cacharros, juegos y cine) me permite seguir cuerdo y despertarme con una sonrisa cuando suena el despertador. PD: esto no es cierto el 100 % de las veces.

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