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Cómo recortar imágenes en Photoshop y otros trucos

Cómo recortar imágenes en Photoshop y otros trucos

Has hecho una foto que tiene margen de mejora y no quieres mandarla a la “Papelera de reciclaje”. Tranquilo: no estás solo. A todos nos ha pasado alguna vez que esa instantánea que tanto querías resulta que no vale, que no da el nivel adecuado, que está lejos de los estándares de calidad que a ti te gustarían o que, simplemente, quieres mejorarla.

La buena noticia para ti es que existen los editores de imágenes, esas maravillosas herramientas que permiten que las fotografías gocen de una mayor calidad. Si estás un poco perdido con estas, hoy traemos uno de esos tutoriales sencillitos y que te van a encantar: cómo recortar imágenes en Photoshop y otros trucos básicos. Eso sí, no olvides el principio elemental del diseño: de donde no hay, no se puede sacar. La magia es para los magos.

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Cómo recortar la fotografía

Empezamos con lo más básico, lo que da nombre al propio post: cómo recortar y reencuadrar la fotografía. El por qué hay que recortar una instantánea o imagen tiene muchos motivos diferentes. Por ejemplo, puede que tu captura no sea buena por tener elementos secundarios en la escena, véase que has tomado un paisaje como modelo y en la parte inferior se te ha colado una persona. Gracias al recorte puedes quitar a dicha persona y hacer que la fotografía cobre de nuevo una dimensión aceptable.

Así mismo, reencuadrar no tiene nada que ver con borrar. Por ejemplo, si la imagen tiene la resolución suficiente, con el reencuadre podrás colocar en la escena aquella parte que más te gustaría destacar. Blanco y en botella.

Para recortar una imagen no hace falta tener un máster. Basta con pulsar justo en el icono que está debajo de la “Varita mágica”, click derecho sobre este y seleccionamos “Herramienta Recortar”. A partir de aquí, saldrán unas líneas alrededor de la imagen que podremos mover a nuestro antojo dentro de la misma. Recuerda que lo mejor que puedes hacer es mantener una proporción adecuada a la hora de recortar, por lo que no vayas a dejar muy poco de alto y quizás sí mucho de ancho (por poner un ejemplo).

Así mismo, es importante recalcar que «recortar» no es «transformar». Lo primero te permite reencuadrar la imagen hacia donde tú quieres, es decir, vas a prescindir de algunos elementos que aparecen en pantalla. Lo segundo, en cambio, es que la fotografía se puede ampliar, reducir, voltear, girar, etc., pero siempre manteniendo la misma escena y todos los elementos.

Transformar una imagen

Hemos hablado de que recortar no es lo mismo que transformar. Como es lógico, ahora vamos a hablar de este segundo término.

Con las transformaciones de imágenes conseguimos que una captura pueda ampliarse o disminuirse, así como hacerle todo tipo de giros o volteos. Es perfecto para cuando, por ejemplo, tenemos que ajustar en un marco una foto de tamaño superior. Para lograrlo, sólo es necesario hacer click derecho encima de la imagen y cliquear en «Transformación libre» (o el comando «Control + T«). Desde este momento, la imagen la puedes modificar como te dé la gana. Si quieres que se mantengan las proporciones, recuerda pulsar la tecla Shift mientras la estiras o disminuyes.

Ajustar la iluminación (o modificar el histograma)

Este es un clásico: ajustar la iluminación de la fotografía para hacer que resalte justo donde queremos. Hablando de manera técnica, abrir el histograma. Para realizar esta acción sólo es necesario pulsar “Control + L”. ¿Que no tienes mucho manejo con los comandos abreviados? Pues te vas a “Imagen” -> “Ajustes” -> “Niveles”.

Cabe recalcar que manejar el histograma no es nada sencillo, ya que puedes destrozar los diferentes niveles de intensidad con unos simples clicks de ratón (y créenos que sabemos de lo que hablamos). Tenemos dos consejos al respecto. Lo primero de esto es que es que pulses en “Automático” y que el propio Photoshop se encargue de hacer el resto. En segundo lugar, que crees una capa extra para dejar una tal cual está y otra con la modificación de color realizada. Así mismo, también puedes realizar pruebas y ver cómo queda todo. Mientras no le des a “OK”, todo está permitido (como dirían en la famosa franquicia Assassin’s Creed).

Utilizar los filtros disponibles

Los filtros. ¿Quién no conoce los filtros a estas alturas de la vida? Herramientas como Instagram o Facebook han popularizado los filtros para las fotografías (así como aplicaciones derivadas, véase Snapseed o VSCO Cam). Toman por defecto una configuración y la aplican sobre la instantánea en cuestión. Sin más secretos. No es que los filtros sean santo de nuestra devoción (y de nadie que esté dentro del mundo audiovisual), pero es una opción más que válida para salvar algunas fotos y optar por ajustes muy rápidos en poco tiempo.

En Photoshop aparece en la parte superior como “Filtros”. Hay tantos que da para un post por sí solo. ¡Pruébalos!

Eliminar elementos de las fotos

¿Recuerdas que antes te contábamos cómo recortar una imagen para sacar aquellos elementos que no te gustan? Pues puede que se dé el caso -de hecho, es bastante habitual- que el recorte no te vale, es decir, que necesitas el encuadre entero y no puedes prescindir de nada. Si este es tu caso, llega el momento de saber cómo eliminar elementos de la fotografía.

Vamos por partes. Realizar esto conlleva un gran nivel de habilidad si se quiere hacer bien. No obstante, Photoshop sabe que es uno de los recursos más asiduos por parte de los usuarios, de ahí que en las últimas versiones ya introdujera un «truquito» para hacerlo todo más fácil. La única clave es saber dónde se encuentra este.

Para ello, lo primero que vamos a hacer es coger el lazo de la barra de herramientas (suele ser el tercer icono) y contornear la parte que queremos hacer desaparecer. Cuando lo hayamos marcado, la selección aparecerá resaltada con unas rayas, momento donde tenemos que ir a «Edición» -> «Rellenar» -> «Según el contenido».

Photoshop tomará aquellos elementos de la imagen que considera que se pueden sustituir en dicho punto. Avisamos de que la técnica puede fallar si la imagen contiene muchos puntos en los que hay que fijarse. Por tanto, nuestra recomendación es que optes por este truco sólo en esas instantáneas cuyo resultado obtenido es óptimo.

El tampón de clonar es tu amigo

Si justo en el punto anterior te contábamos que la habilidad «Rellenar» es perfecta para los que no tienen muchas nociones de edición, para aquellos que ya está en un nivel intermedio, o quieren dar el paso hasta él, lo mejor que se puede hacer es utilizar el tampón de clonar.

Con este vamos a clonar áreas que nosotros seleccionemos (el nombre ya desvela bastante, ¿no?). Por este motivo, el tampón es perfecto para hacer desaparecer elementos si tenemos una buena fotografía o dibujo. Por ejemplo, en este de Dragon Ball con el que estamos haciendo la prueba, con el tampón de clonar hemos conseguido hacer desaparecer la hierba inferior derecha. Sólo hemos tenido que «clonar» partes de la tierra y ponerlas ahí.

Para clonar elementos basta con mantener pulsada la tecla «Alt» y luego hacer click izquierdo sobre el área a copiar. Una vez la tengas, suelta la tecla «Alt», vete hasta otra parte de la imagen y dale de nuevo click izquierdo. Hay que tener en cuenta que debes ir clonando y «pegando» poco a poco, ya que él área se mueve en consonancia (por tanto, si a la derecha del elemento seleccionado hay un pie, en cuanto pegues el trozo y muevas el ratón a la derecha, el pie también aparecerá; al fin y al cabo, el ratón clona a partir de esa área y todo lo que está alrededor de la misma).

Las máscaras de clonar rápidas

Te hemos enseñado a cómo rellenar una imagen, que es habilidad principiante; luego hemos pasado al tampón de clonar, que es una ranura media en el aprendizaje; y ahora vamos a pasar a las máscaras de clonar, que las podríamos insertar en un nivel medio.

En ocasiones necesitas clonar un área muy concreta para llevarla a otro lado. Por ejemplo, en este tutorial vamos a intentar clonar a través de una máscara el pelo de Goku. Para ello, selecciona la varita mágica en la barra de herramientas y pulsa sobre el área que desees, en este caso, el pelo del personaje. Cuando lo tengas, dale arriba a «Seleccionar y aplicar máscara«, tal como ponemos en esta imagen explicativa.

A continuación, Photoshop te abrirá una nueva pantalla con un sinfín de características diferentes, como si queremos aplicar transparencia, redondeado, desvanecer la capa, añadir contraste y mucho más. Aquí depende todo de ti, ya que tú serás el encargado de ver si los valores que introduces te parecen aceptables. Cuando termines, dale a «OK».

Ya tienes hecho todo, por lo que podrás mover esa parte en particular de la imagen simplemente arrastrando el ratón. La idea es que la copies en otra capa para tener dos diferentes y ponerla donde quieras en la imagen. Aunque pueda resultar complicado todo esto que te estamos contando, en realidad se hace en unos segundos.

Ajustar los niveles de color

Continuamos con nuestros particulares trucos con Photoshop para arreglar una imagen con los “Ajustes de color”. El comando rápido es “Ctrl + B”, pero para que sepas dónde está: “Imagen” -> “Ajustes” -> “Equilibrio de color”.

¿Problemas al ajustar el color de una fotografía? Pues que al igual que con el histograma, si no sabes controlar los distintos canales de la fotografía, lo más probable es que te la termines cargando. Así de simple. Puedes de nuevo realizar pruebas de color tocando las tres barras disponibles, ya que mientras no le des a “OK”, el trabajo no se salvará (así puedes previsualizar cómo va quedando la imagen en cuestión; o bien crear una capa para que no te cargues nada).

El HDR también existe

Seguro que has escuchado en más de una y de dos ocasiones el término HDR. Tras estas tres letras se esconde la palabra High Dymanic Range, que en español viene a ser algo así como Imágenes de Alto Rango Dinámico. En el smartphone, este modo lo que hace es tirar un número de fotografías en diferentes exposiciones en sólo un segundo, combinarlas de manera automática y dar lugar a una sola definitiva con la mejor calidad posible. Mientras que el modo normal tira una sola fotografía, el HDR es la combinación de varias, por tanto, casi siempre se va a ver mejor (y ponemos el «casi», ya que no es una regla directa).

En Adobe Photoshop también contamos con un modo HDR para los usuarios. Este se encuentra en «Imagen» -> «Ajustes» -> «HDR». A partir de aquí, el software abre un desplegable con mucha información que puedes manejar a tu libre antojo. Eso sí, al igual que sucede con el color, vas a necesitar de unos conocimientos previos para que no salte por los aires la configuración.

Meter el Lorem Ipsum

Vamos con un truco sencillísimo, pero que es perfecto si estás aprendiendo el maravilloso mundo del diseño (esto no va a servir tanto para fotografía, lo sentimos). Como bien sabrás si te estás dedicando a este universo, el Lorem Ipsum es la madre de todos, ya que permite introducir un texto generado automáticamente para ver cómo queda nuestra maquetación. Si hasta la fecha te dedicas a copiarlo de una web y pegarlo en Photoshop, venimos a decirte que hay una manera sencillísima de ir más rápido.

Cuando tengas creado el hueco de texto dentro de Adobe Photoshop, ve hasta la pestaña de «Texto» y busca la casilla de «Pegar Lorem Ipsum«. Cuando le des ahí, el fantástico texto se pegará de manera automática. No hay más misterios. Vas a ahorrar un fantástico tiempo, estamos seguros de ello.

Desenfocar el fondo

Desenfocar el fondo es uno de los consejos más repetidos, sobre todo, cuando tiramos una foto con el teléfono móvil y queremos resaltar alguna parte en concreto de la imagen. Al fin y al cabo, es uno de esos trucos muy simples y sencillos de ejecutar, pero cuyo resultado es muy bueno y consigue su cometido de manera notable: que lo que quieres resaltar en escena aparezca como si estuviera en primer plano.

Para realizar este procedimiento, pulsa en la palabra «Filtro» y luego ve hasta «Galería de efectos desenfocar». Justo aquí, dale a «Desenfocar iris» y observa bien que en pantalla aparecerá una especie de círculo que puedes modificar para convertir en otras formas geométricas. La gracia está en que el centro siempre aparecerá enfocado, mientras que los exteriores estarán con un aspecto borroso. Tan sólo debes jugar con estas líneas y elegir las transparencia que deseas en tu imagen. Es fácil y más completo que con el smartphone, como puedes observar.

Deformación de perspectiva

Este truco de Adobe Photoshop es fácil de encontrar, pero muy difícil de ejecutar. Es necesario tener experiencia con el programa de edición de imágenes, ya que lo que vamos a hacer es modificar la perspectiva de la imagen, en concreto de una parte en concreto.

Para lograrlo, tan sólo debemos dar en «Edición» y luego en «Deformación de perspectiva«. A partir de aquí, la imagen muestra una retícula a la que podemos dar forma. Tienes que elegir una selección exacta y luego cliquear en «Aceptar» (tecla Intro). Cuando hagas esto, la selección en concreto podrás moverla y cambiarle la forma. Es perfecto para realizar con edificios o fotografías donde la sensación de segundo plano puede tener más fortaleza y sentido.

Arreglando las imperfecciones

«Oye, tú que te dedicas a esto, ¿puedes hacer que parezca más joven en una fotografía?». A los que trabajamos con Photoshop, si nos dieran un euro por cada vez que hemos escuchado esto, ahora mismo tendríamos para comprarnos una isla en el Caribe.

Arreglar las imperfecciones y otros elementos de una instantánea es algo de lo más habitual, de ahí que sea también una de las solicitudes más corrientes. Para poder «arreglar» una foto de este tipo se pueden usar muchas herramientas, pero la mejor que puedes utilizar en un primer momento es la de «Pincel corrector«. En la barra aparece con una forma de tirita aproximadamente, y lo que hace es parecido a lo del tampón de clonar, con la diferencia de que rellena el hueco con lo que esta cree conveniente respecto a colores y áreas (en el tampón lo eliges tú, no lo olvides).

Y hasta aquí el tutorial con algunos trucos muy básicos para sacarle el máximo partido a Adobe Photoshop. Hemos intentado ir paso a paso, explicando todos los pormenores de cada técnica, ya sea a través de los atajos rápidos o mediante los desplegables en la parte superior.

Como último consejo, recuerda que el retoque de imágenes no se aprende en cuestión de unas horas, días o de forma rápida, sino que es un proceso largo y duro de aprendizaje. Ten paciencia, practica mucho y no dudes en ningún momento a la hora de toquetear con el programa.

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